De chatarreros a cazadores de tesoros

Rubén y David, junto a la bicicleta. A la derecha, la pulsera. /Marta Moras
Rubén y David, junto a la bicicleta. A la derecha, la pulsera. / Marta Moras

Los jóvenes que llevan meses retirando chatarra del Carrión rescatan del río una bicicleta y una pulsera de oro

M. A.
M. A.

El karma tiene estas cosas. Si tus actos son buenos, la vida te recompesa. De esta forma se podrían explicar los dos golpes de suerte que han tenido David Urcaregui y Rubén Cuadrado, dos adolescentes palentinos que llevan meses limpiando las aguas del Carrión de chatarra con un gancho y que en dos de sus salidas al río han encontrado dos insólitos premios: una bicicleta y una pulsera de oro.

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La primera de las recompensas que ofreció el karma a estos jóvenes fue la pulsera, tal y como relata Rubén. «Además del gancho, usamos un imán y un día se quedó enganchado a un cajón metálico, tiramos de él y al sacarlo nos dimos cuenta de que dentro brillaba una pulsera de oro», explica Rubén, que fue a tasar este tesoro que sacó del Carrión y se lo valoraron en 45 euros.

Algo menos que la pulsera vale el segundo de los premios con el que han dado estos jóvenes en sus jornadas de limpieza. La bicicleta que retiraron tiene algunas partes oxidadas y le faltan los cambios y los frenos, pero el padre de David se la piensa arreglar para que pueda disfrutar de ella, ya que, pese al tiempo que pasó sumergida, tiene la suspensión delantera intacta y funciona a la perfección. «Me tocó sacarla a mí porque Rubén estaba vestido de domingo y no se podía manchar, pero se le cayó encima una rama y le llenó de fango», afirma entre risas David, que asegura que su nueva bicicleta no será la más 'cool', pero tiene una historia detrás que le hará llevarla con satisfacción una vez que esté acabada su restauración. «Esto es orgullo con ruedas», recalca este palentino de 15 años, que sigue empeñado en sacar toda la basura del Carrión junto a su amigo Rubén para que el ecosistema en el que pescan esté más limpio.