La castañera palentina que mira a París

Lourdes Gutiérrez, en el monumento 'La Castañera' en la Calle Mayor. /Antonio Quintero
Lourdes Gutiérrez, en el monumento 'La Castañera' en la Calle Mayor. / Antonio Quintero

Lourdes Gutiérrez plantea mudarse a la capital francesa si no logra que le rebajen las tasas municipales

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Momentos de incertidumbre vive en estos días la castañera palentina Lourdes Gutiérrez, quien ya no sabe a dónde dirigirse. Su puesto de trabajo, ese que tanto le ha costado levantar, se tambalea en las últimas semanas por las tasas municipales y su paciencia ya le ha dicho basta. Durante ocho años, Gutiérrez ha pasado el invierno apostada en la Calle Mayor de Palencia. Era un monumento más como lo es en la actualidad la figura dedicada a la Mujer Palentina. Nadie concibe un paseo en enero por la principal calle de Palencia sin unas castañas calentitas que arropen los guantes de los viandantes. Pues todo eso se puede acabar al menos para Lourdes Gutiérrez.

Y es que en los primeros siete años en Palencia, Gutiérrez pagaba una media de 800 euros por temporada por instalar su locomotora (decoración que utilizaba para asar las castañas) en la vía pública.

La crisis llegó a todos los negocios y Gutiérrez adaptó sus precios a las necesidades de sus vecinos. «Me gustaría ver en qué ciudades se dan ocho castañas de buena calidad por un euro. En otros lugares dan menos unidades por 3 euros», lamenta la palentina. A pesar de las circunstancias, los números le seguían saliendo a Gutiérrez hasta que llegó este año. «Esta temporada he pasado a pagar el doble porque los técnicos del Ayuntamiento consideran que ocupo un espacio que no es así. Antes decían que utilizaba cinco metros cuadrados y esta temporada, que sigo con la misma infraestructura, lo han incrementado hasta los doce metros cuadrados. Es algo inexplicable», afirma tajantemente la conocida castañera palentina, quien eleva su asombró al ver una de las contestaciones que le dieron desde el Ayuntamiento. «En un comunicado que me han enviado me aseguraron que habían tomado las mediciones de una forma orientativa. No lo puedo llegar a entender», señala contrariada Gutiérrez.

La solución para que esta palentina vuelva a instalarse con su locomotora en la Calle Mayor pasa por la bajada de tasas del Ayuntamiento para los negocios de productos de temporada y empiece a tributar por campaña en vez de por día, hecho que propicia que sus pagos se hayan incrementado hasta los 1.600 euros. «Me veo obligada a abonar todos los meses una media de 250 euros al mes. La ocupación de una grúa de construcción ubicada en la vía pública, que obviamente ocupa mucho más de doce metros cuadrados, pagaría solo 122 euros, en caso de que estuviera en las calles denominadas de primera categoría. Un contenedor, sin especificar tampoco las dimensiones, abonaría casi 25 euros cada quincena. Siguiendo con ejemplos que agravan, la cuantía en la modalidad de veladores y sillas, tampoco sin especificar espacio de ocupación, pagarían cerca de 88 euros al año, es decir poco más de 7 euros al mes y así podríamos seguir con más ejemplos con este criterio discriminatorio», enumera la castañera, quien se pregunta que «¿por qué no hacen lo mismo con mi negocio?».

El incremento de las tasas municipales llegó esta campaña invernal y como Lourdes Gutiérrez no encontraba una solución, perdida en un mar de problemas burocráticos, la castañera se vio obligada a cerrar su negocio en febrero.

Desde entonces sigue 'peleándose' con el Ayuntamiento. «Si no hallamos una solución para mi negocio, en el que he invertido mucho tiempo y dinero para diseñar y construir la locomotora, no dudo en agotar todas las vías. Evidentemente no quiero ir a los juzgados, pero si no me dejan otro remedio, tendré que recurrir a otros recursos. No quiero que suene a amenaza, pero es la realidad», destaca Gutiérrez antes de hablar de su futuro. «No es la primera vez que me ofrecen una oportunidad en otra ciudad. Ya pasó hace unos años, cuando tuve la oportunidad de irme a Salamanca, pero quiero apostar por mi ciudad. Soy de aquí, por eso no entiendo que fomentemos que vengan los de fuera a hacernos su espectáculo y a mí, que también colaboró en otras fechas señaladas como Navidad y Carnaval, me pongan trabas», apostilla.

Si no se arregla este entuerto, Gutiérrez ya está planificando un futuro que pasa por hacer las maletas y, como muchos palentinos, poner rumbo hacia el extranjero, concretamente a Francia. «En París tendría la oportunidad de instalarme en un mercado navideño. Es una buena oportunidad para mí, pero quiero quedarme en mi tierra, en mi ciudad y con mi negocio. Con estas tasas, lo único que he hecho ha sido perder dinero durante todo el invierno», resume mientras su futuro se tambalea, lo mismo que un negocio tan tradicional en la capital palentina.