Carrión baila con su patrón

Los quintos llevan la imagen de San Zoilo. /Antonio Quintero
Los quintos llevan la imagen de San Zoilo. / Antonio Quintero

32 quintos, nacidos en 2001, conducen a San Zoilo en la procesión popular del día grande de las fiestas

INÉS MACHOCarrión de los Condes

Lo religioso y lo profano no siempre son irreconciliables, y en las fiestas patronales ambas tradiciones se acercan más que nunca. La procesión popular de Carrión de los Condes lo demuestra, cada año, con el baile de los quintos bailan a San Zoilo.

Este lunes, día grande de las fiestas del municipio, los carrioneses nacidos en 2001 llevaron al santo desde la iglesia de San Julián hasta la de Santa María en una procesión religiosa. Pero, tras la celebración allí de la misa en su honor, San Zoilo volvió a salir a las calles con un aspecto menos solemne, al ritmo de la charanga, entre aplausos, y con una pañoleta roja al cuello, color de los quintos de este año.

Los treinta y dos quintos, más numerosos que en años anteriores, no tuvieron problema para turnarse el paso durante las casi dos horas de carreras, saltos y giros que vivió San Zoilo en este peculiar itinerario que lleva repitiéndose lo suficiente como para que ya haya pasado a considerarse como algo 'de toda la vida' por los vecinos.

«El baile a San Zoilo se ha hecho siempre. Hubo un año en el que, con tanto envite, recuerdo que la figura se cayó. Algo sí que ha cambiado, ahora el paseo dura más tiempo, quizá sea incluso excesivo. Cuando yo fui quinto, se prolongaba mucho menos», apunta el concejal de Cultura y Turismo de Carrión, Fortunato Caminero. «En cualquier caso, es la procesión del pueblo, que es quien se encarga de marcar el ritmo», señala.

Una procesión tan popular que se combina con la hora del vermú y en la que, al paso de percusiones y metales, vecinos y turistas curiosos entonaron todo un repertorio de canciones que llevó al santo y a los quintos hasta la extenuación. «Esto no tiene una hora de cierre fijada, los quintos aguantan hasta que se cansen», bromea el alcalde, José Manuel Otero.

Pero los quintos tuvieron resistencia y, aunque el día amenazaba con lluvia, finalmente solo fueron otros compañeros en su papel de aguadoras y los vecinos desde los balcones quienes echaron agua sobre los costaleros.

Costaleros y, desde el año pasado en el que las quintas empezaron a portar el paso rompiendo la tradición, también costaleras. Esta vez, las zagalas fueron a cambiarse el traje regional rápidamente después de la misa para poder así bailar igualmente al santo hasta la Plaza de la Constitución, donde cientos de vecinos cantaron el himno de Carrión de los Condes a una sola voz y pusieron fin al emblemático paseo. Pero con el himno, aún no acaban las fiestas, que se extenderán todavía hasta la noche de este martes.