«El Carmen no es un barrio marginal de Palencia, pero va camino de ello», afirma el portavoz de los vecinos

Solar junto al Lecrac, donde se construiría un centro social./Antonio Quintero
Solar junto al Lecrac, donde se construiría un centro social. / Antonio Quintero

Un centro social, una nueva utilidad para el Lecràc y el arreglo de la plaza principal, entre las peticiones de los vecinos

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Muchas deficiencias son las que presenta el barrio del Carmen de Palencia. Las típicas, según lo visto semanas anteriores en la ronda de barrios que ha hecho este periódico por la ciudad. Problemas de asfaltado, mejora de los servicios municipales, la necesidad de nuevos proyectos, pero hay una que destaca y que se diferencia ligeramente del resto de necesidades en comparación con las otras zonas de la ciudad. Esta es la problemática de las drogas, que ha derivado en un ligero abandono del barrio. «No es un barrio marginal, pero va camino de ello. Hay un problema de educación», afirma tajantemente José Luis Ainsúa, que, aunque no es el presidente de la asociación de vecinos, se ha convertido el portavoz de una zona que aglutina a alrededor de 4.000 vecinos.

«Muchas veces el Ayuntamiento cree que con alguna ayuda económica se soluciona, pero no es así. Hay un problema con la droga y muchas personas no cruzan determinadas calles por la noche», apostilla. Difícil situación para una zona que demanda a gritos nuevas infraestructuras como un centro social junto al Lecrac. Petición esta, que se suma también a la que presentaba el presidente del barrio de Santiago, Evelio Rodríguez, quien solicitaba también un espacio para sus mayores. La ubicación ya estaría determinada y serían los pabellones de la antigua cárcel, que se han derruido y adecentado para evitar que las personas entraran en ese solar. Mientras se fragua ese proyecto, a los vecinos les gustaría que esos metros cuadrados se destinaran a un aparcamiento provisional. «Muchas viviendas no tienen garaje y algunas calles han reducido sus plazas para que pasen los camiones de bomberos. Es necesario», apunta Ainsúa.

Y es que ese hipotético centro social podría completar al Lecrac, que tampoco termina de convencer al Carmen. «Estaría muy bien que se instalaran oficinas municipales como en el edificio de Agustinas Canónigas. Hace tiempo que la ciudad viene demandado ese servicio», recalca Ainsúa, quien traslada sus reclamaciones al centro neurálgico del barrio, la Plaza del Carmen, donde la propiedad privada y la pública juegan su pequeña batalla, en la que el gran perjudicado es el vecino. Los soportales se han tenido que vallar para evitar problemas mayores. El techo, con el paso del tiempo, ha sufrido un desgaste que ha propiciado que el suelo esté lleno de arena. «Se ha hundido el techo y, aunque sean terrazas privada, eso da a la calle y afecta a todo el mundo», lamenta el palentino. Este pequeño derrumbe ha generado trastornos en el pequeño comercio de la zona, al cerrase, tras vallarse la zona, varios establecimientos, que veían cómo les afectaba esta problemática.

Los desperfectos arquitectónicos también los sufren las viviendas, como se aprecia en los bloques remodelados de las Casas del Hogar. Esos edificios se aislaron con el plan ARCU y a fecha de hoy ya han sufrido algún acto vandálico. «Se aisló una zona que no era necesaria con un material que puede ser muy peligroso como la lana de vidrio si hay algún incendio», advierte José Luis Ainsúa, quien hace escasos días reunió a los vecinos para recoger firmas y convertir la bolera de la calle San Juan de la Cruz en un espacio con instrumentos de gimnasia de mantenimiento. «Es de los pocos barrios de la ciudad que no lo tiene», apunta. Precisamente a escasos metros de la bolera, se encuentra uno de los pocos problemas que ofrece el barrio en la circulación, el cruce de la calle Obispo Fonseca con San Juan de la Cruz. Varios accidentes han dejado instantáneas para la posteridad, como un coche empotrado en una vivienda unifamiliar u otro vehículo dado la vuelta. «Y muchos más que no salen a la luz, porque los implicados llegan a un acuerdo. Por eso, cuando vamos al Ayuntamiento, nos dicen que no es una zona donde se registren muchos accidentes de tráfico y que no preocupa», continúa José Luis Ainsúa.

La plaza de la Torrecilla no dista muy lejos de ese punto, donde Ainsúa denuncia que muchas personas se trasladan a esa zona a hacer sus barbacoas. «Llegan, aparcan y a disfrutar. Antes lo hacían en otros lados, pero ahora parece que se han ubicado en esta zona», afirma contrariado Ainsúa, quien lamenta los últimos incidentes con la quema de contenedores. «Hay una plaga de estos actos, que habría que erradicarlos», continúa.

Las pistas deportivas de la calle Fábrica Nacional también necesitan un lavado de imagen. El tiempo ha deteriorado una zona deportiva muy concurrida por los vecinos y que ha obligado a que muchos deportes se dejen de practicar en la zona. Tan solo se salva la cancha de fútbol sala. «Hay pistas que no están muy bien y que deberían mejorarse para que se siga practicando deporte en la zona», concluyó este portavoz vecinal, al que no le gusta el actual modelo de las asociaciones de vecinos.