Carlos Carrillo, empresario: «Los festejos taurinos populares no están tan arraigados en Palencia como en Valladolid»

Carlos Carrillo. /Luis Antonio Curiel
Carlos Carrillo. / Luis Antonio Curiel

El encargado de organizar los eventos taurinos de Baltanás y Torquemada señala a la burocracia y los precios como culpables del descenso

Marco Alonso
MARCO ALONSO

Carlos Carrillo lleva ya once años dedicándose a organizar festejos taurinos por toda la provincia y este año se ha encargado de trabajar en los carteles de Baltanás y Torquemada. Realizará la gestión integral de las celebraciones con toros de estos dos municipios y asegura que la bajada del número de fiestas con toros que se celebran en Palencia no tiene solo a los antitaurinos como responsables. Carrillo señala a los gastos y a la complejidad administrativa como frenos en la celebración de fiestas con toros, que año tras año siguen mermando.

«El toro tiene varios frentes abiertos actualmente: el animalismo mal entendido y la cantidad de trabas administrativas que ahogan al sector. La complejidad que tiene la celebración de este tipo de festejos hace que muchos pueblos no los celebren», sentencia Carrillo, que cree que la bajada del número de festejos no tiene nada que ver con la bajada del interés de los palentinos por la fiesta nacional. «Palencia es una provincia muy taurina y prueba de ello es que la feria de la capital siempre ha gozado de muy buena salud, con grandes entradas. Tal vez lo que sucede es que el festejo popular no está tan arraigado en Palencia como en Valladolid, donde se lleva potenciando durante décadas», explica este empresario taurino para aclarar la que es, a su juicio, la razón de la enorme diferencia que hay entre Valladolid y Palencia en este aspecto. Y es que, solo catorce municipios de Palencia celebran fiestas con toros frente a las 58 localidades vallisoletanas que han solicitado la autorización a la Junta hasta la fecha.

Paredes soltará un toro desde un cajón el 14 de septiembre

Paredes de Nava presentó ayer sus fiestas y, como novedad, se soltará un utrero de la ganadería Concepción Quijano de cerca de 500 kilos. La suelta se celebrará el sábado 14 de septiembre a las 17:30 horas por el recorrido del encierro, pero esta no será la única novedad de las fiestas. Y es que, el nombre de los novilleros del cartel de la novillada del día 15 de septiembre saldrá de los ganadores del bolsón taurino popular que se celebrará el día antes con entrada libre y en el que los asistentes serán los que seleccionen a los dos que se vestirán de luces.

Celebrar espectáculos taurinos sale muy caro para un Ayuntamiento y las exigencias de la normativa convierten el proceso de contratación en todo un quebradero de cabeza que en muchas ocasiones lleva a desistir en el intento a los concejales de Festejos, según Carrillo. «El apartado administrativo se lleva mucho del dinero que cuesta todo esto. El 75% del coste de un festejo taurino se va en papeleo. Hay que hacer las licencias administrativas de la Junta, contratar a los veterinarios, los seguros, a los médicos, los quipos móviles, las ambulancias, los quirófanos y muchas cosas que se me quedan en el tintero. Realizar informes técnicos de aparejadores y arquitectos, pagar a la Seguridad Social auténticos dinerales porque los directores de lidia y los toreros tienen bases de cotización muy altas por ser profesiones de riesgo y es brutal el dinero que se va en eso. Por eso en muchos sitios no se dan toros, porque es enorme la cantidad que hay hacer, gestionar y pagar para solo un rato», incide.

Los costes de lo que rodea al mundo del toro son elevados, pero los protagonistas de la fiesta también tienen un coste que no todos los Ayuntamientos pueden asumir. «Una vaca de una ganadería importante y bien presentada puede valer entre 700 y 800 euros y ese precio se multiplica por dos en los erales –novillo menor de dos años y que tiene más de uno–. mientras que un utrero puede valer 2.000 euros largos y un toro, más de 3.000», explica Carlos Carrillo.