La capital palentina baila bajo la lluvia en el día grande del Palencia Sonora

Varios espectadores siguen la actuación de Rufus T Firefly, pese a la lluvia./Marta Moras
Varios espectadores siguen la actuación de Rufus T Firefly, pese a la lluvia. / Marta Moras

Un aguacero condicionó los conciertos nocturnos y los asistentes disfrutaron sobre charcos la música de Xoel López

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

El Festival Palencia Sonora salió el sábado de las vallas del recinto del Sotillo para aterrizar en las calles de la ciudad y convertir el centro de la capital palentina en un hervidero que ni la lluvia pudo enfriar. La jornada comenzó a las 12:00 horas con la Escuela de Rock y, poco a poco, los trasnochadores del viernes fueron haciendo acto de presencia para arropar a Umamatura Muziki, en la calle Marqués de Albaida, y a The Grooves, en la Plaza Mayor.

La lluvia obligó a las cinco integrantes de The Grooves a tapar sus instrumentos con plásticos a la espera de que pasara el chaparrón. El agua dejó pronto de caer para que las madrileñas pudieran compartir con el público ese sonido tan característico que mezcla bases de discorock, sintetizadores e instrumentos de viento metal, un trinomio musical que introdujo el plato fuerte del vermú solidario: la actuación de Joe Crepúsculo.

Las nubes dieron un respiro y los entornos de la iglesia de San Miguel se llenaron hasta los topes para dejar una imagen que costará olvidar a los hosteleros de la zona. Y es que, tras lo que se vio el sábado, la plaza que rodea al hermoso templo palentino tiene visos de convertirse en un icono para el Palencia Sonora, a la altura de lo que es la Plaza del Trigo de Aranda de Duero para el Sonorama. Las horas fueron pasando y la fiesta se extendió por la zona del Seminario y por la calle San Marcos, dónde se vivió 'un pequeño San Antolín' que ni la lluvia fue capaz de frenar.

Los conciertos de mayor empaque no empezaban hasta bien entrada la tarde y fue en ese momento, en el que se esperaba la llegada de un mayor número de personas, cuando comenzó a llover con una fuerza terrible. No obstante, a muchos de los asistentes no les importó la lluvia lo más mínimo, e incluso alguno de ellos decidió saltar sobre los charcos del Sotillo. «La buena música saca mi lado más infantil», apuntaba uno de ellos mientras intentaba mojar a varios amigos.

Esa buena música que sacaba el lado más infantil de aquel espectador era la de Rufus T Firefly, que debe su nombre al personaje de Groucho Marx en la película 'Sopa de Ganso', el mismo que decía eso de «bailaría con usted hasta que las ranas críen pelo. Mejor pensado, prefiero bailar con una rana hasta que usted críe pelo», una frase que viene 'al pelo' para un día como el de ayer, en el que no hacía falta tener el mejor compañero de baile para bailar, pero sí que era necesario contar con unas buenas botas de agua para hacerlo.

El aguacero cesó, pero obligó a posponer los conciertos unos veinte minutos y también sirvió para que nadie creyera a Xoel López cuando dijo eso de «ya puedo sentir tierra seca tras la arena mojada». Tal vez el único que sintió algo seco ayer fue él, porque al resto le toco saltar sobre charcos en una jornada en la que la ciudad bailó bajo la lluvia al son del Palencia Sonora.

 

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