Los 'Campeones' de Palencia, lejos de la alfombra roja

El uso del deporte como trampolín para aumentar la inclusión social de las personas con discapacidad intelectual no es solo cosa del cine

Varios integrantes del CD San Cebrián posan en el polideportivo Campos Góticos. /Antonio Quintero
Varios integrantes del CD San Cebrián posan en el polideportivo Campos Góticos. / Antonio Quintero
Marco Alonso
MARCO ALONSO

No. Los protagonistas de este reportaje no han trabajado con Javier Fesser ni con Javier Gutiérrez. Tampoco han pisado la alfombra roja, ni han ganado un Goya por 'Campeones', pero es que para ser eso, campeones, no hacen falta alfombras rojas, Goyas ni famosos. Para formar parte de este selecto grupo no es necesario ni siquiera haber ganado un campeonato, tal y como indica la RAE, que define a un campeón como «una persona que defiende esforzadamente una causa o doctrina».

Y de defender esforzadamente una causa saben, y mucho, todas y cada una de las personas que aparecen en estas tres páginas, en las que no se va a contar una historia de ficción basada en la vida real, sino una historia real en la que bien se podría haber basado una historia de ficción que ha emocionado a toda España.

Esta es la historia de los tres equipos de baloncesto del CD San Cebrián, en los que militan 26 personas con discapacidad, que tienen un objetivo mucho más ambicioso que la victoria: la felicidad. Y es que estos jugadores pueden soñar con ganar, pero lo que realmente les motiva a jugar cada sábado no es el triunfo, sino otro tipo de satisfacciones que poco o nada tienen que ver con lo que refleja el marcador al finalizar cada partido, tal y como asegura su entrenador, Juan Manuel Amor. «El deporte es esencial para las personas con discapacidad. Les incita a relacionarse socialmente y amplía su grupo de amigos, que suele ser limitado; les hace sentirse importantes y les ayuda a tener un sentido de pertenencia a algo, ya que es muy difícil que se sientan identificadas con un objetivo común», recalca el técnico, que es además uno de los dos responsables del servicio de Deportes de la Fundación San Cebrián.

Ese sentimiento de pertenencia y los lazos que estrecha el deporte en estos casos se pueden observar tan solo fijándose en el nombre del equipo de la premiada película de Fesser. 'Los Amigos', así se llama el conjunto ficticio en el que militan Marín, Román, Collantes y compañía. El CD San Cebrián no lleva la amistad en el nombre, pero todos sus integrantes la llevan impresa en la sonrisa. «El equipo nos sirve para hacer amigos por toda Castilla y León y divertirnos», asegura Juan Antonio Boadilla, uno de los jugadores del equipo masculino que, al igual que el de la gran pantalla, está luchando por proclamarse campeón de la liga adaptada de Primera División Regional. «Nos gusta ganar y es verdad que cuando perdemos, nos enfadamos un poco», añade.

Ganarlo todo es muy complicado y esos enfados de los que habla Juan Antonio han llegado en alguna ocasión al vestuario de estos amigos, pero si algo ha enseñado la película 'Campeones' a estos futuros campeones de Liga es que lograr una victoria no es solo acabar un partido con más puntos que el rival. Con el deporte se ganan cosas más importantes que ligas, medallas o campeonatos, como explicaba Marín –el personaje interpretado por Jesús Vidal en la película– en aquella genial frase que pronunció cuando su equipo perdió la final y el entrenador no entendía los cánticos de alegría de sus jugadores tras acabar subcampeones. «Subcampeón es mejor que campeón. ¿Qué es mejor, un marino o un submarino?», explicaba Marín al técnico.

Y de eso se trata en este tipo de Ligas, de subestimar la victoria para estimar todo lo demás a lo que va ligada la práctica del deporte, porque el prefijo 'sub' indica que algo o alguien esta por debajo y, en muchas ocasiones estamos tan obsesionados en mirar hacia arriba que nos perdemos el maravilloso mundo que está un poquito más abajo, tal y como deja entrever Juan Manuel Amor. «En los equipos tenemos jugadores mejores y peores, más altos y bajos, pero admitimos a todos por una cuestión de justicia y cada uno compite en su nivel», añade el responsable del servicio de Deportes de la Fundación San Cebrián.

Las que están un poquito más abajo que el equipo masculino son las jugadoras del femenino, que este año van bastante mal en la Liga de Primera División Regional y están abocadas al descenso. No obstante, esa circunstancia no se ha convertido en un problema para este grupo de jugadoras, que tendrán que descender este año, pero eso no va a suponer un trauma en un grupo heterogéneo en el que hay personas con diferentes grados de discapacidad intelectual, que cuentan con un equipo humano a su alrededor que les permite desarrollarse y alcanzar metas que pueden parecer imposibles desde fuera. «Para que una persona con discapacidad intelectual pueda hacer lo mismo que cualquier otra persona, lo único que necesita son apoyos. Esos apoyos somos nosotros», explica Juan Manuel Amor poco antes de recalcar que se ha encargado de derribar barreras durante sus 25 años de trayectoria profesional, que ha viajado por medio mundo con diferentes grupos de la fundación y que el próximo mes se va a Abu Dabi al Campeonato Mundial de Golf.

«Tenemos una ventaja: hacemos deportes que no entrenan la mayoría de centros con discapacidad intelectual. Practicamos esquí nórdico, golf o pádel y nos eligen para representar a España en certámenes internacionales», explica este responsable del servicio de Deportes de la Fundación San Cebrián.

Inclusión, diversidad y visibilidad. Esas fueron las tres palabras que pronunció Jesús Vidal al recibir el Goya al mejor actor la semana pasada, y esas son tres palabras clave para las personas con discapacidad, tal y como indica Esther Alonso, que

coordina el servicio de deportes de la fundación junto a Juan Manuel Amor y que cree que la labor social que se ha logrado con este filme ha superado todas las previsiones. «Lo que ha hecho la película en hora y media por la inclusión, la diversidad y la visibilidad no lo hacemos nosotros ni en 30 años», explica Esther, que mañana volverá, como cada día, a trabajar con este grupo de campeones de la vida real que defienden esforzadamente la causa de avanzar en su integración en la sociedad.

Álvaro Ortega: «Somos personas, con discapacidad, pero personas»

Álvaro Ortega es uno de los ejemplos de superación que se manifiestan bajo la camiseta del CD San Cebrián. Este joven con discapacidad intelectual se levanta cada día a las 5:30 horas para ir a trabajar a Osorno, donde se encarga de desmontar electrodomésticos de todo tipo para la empresa Induraees, un trabajo duro que no le quita las ganas de entrenar y de ver hasta el infinito la película 'Campeones'. «La he visto mil veces. Es muy divertida y ha ayudado mucho a la gente con discapacidad porque da a conocer cómo somos a la sociedad», explica Álvaro que cree que dar visibilidad a personas como él y sus compañeros puede ayudar a que se derriben ciertos mitos. «Esto puede apoyarnos y que la gente que no nos conocía nos empiece a respetar como lo que somos: personas, con discapacidad, pero personas», añade.

Luis Antonio Abril: «Espero que el mensaje de la película no acabe aquí»

Inclusión, diversidad y visibilidad. Esas fueron las tres palabras que pronunció Jesús Vidal al recibir el Goya al mejor actor por 'Campeones' y Luis Antonio Abril parece encarnar ese trinomio. «Estoy completamente integrado en la sociedad. Juego al baloncesto, soy voluntario de Cruz Roja y soy cofrade de la Vera Cruz», afirma Luis Antonio, que reconoce que, como tantos otros, se emocionó al escuchar el discurso de Jesús Vidal en la gala de los Goya y que espera que el mensaje positivo de la película permanezca muchos años en el recuerdo de una sociedad que camina con paso firme hacia la inclusión de aquellos que son distintos, por la razones que sean. «Vidal dijo unas palabras maravillosas y todo el mundo que estaba allí le aplaudió con toda la razón.Espero que el mensaje de la película no acabe aquí», afirma.

Carlos Huidobro: «'Campeones' es una película que me recuerda a mi vida»

Carlos Huidobro no es un deportista normal, y su falta de normalidad nada tiene que ver con el síndrome de Down, sino con su capacidad para brillar en varias disciplinas. «Es un deportista total», asegura su entrenador, que le ha acompañado durante sus competiciones con la selección de natación y en sus partidos de golf, baloncesto o pádel.

El deporte es su pasión y 'Campeones' se ha convertido para él en un reflejo de sus vivencias, en todo un referente que le ha hecho pensar que lo que le sucede cada día puede parecer simple, pero es digno de aparecer en la gran pantalla y llevarse el Goya a la mejor película. «'Campeones' me recuerda a mi vida», asegura este hombre de 44 años, que cada vez que pone el filme de Fesser y da al 'play' disfruta sobremanera con el personaje de Collantes, una chica con síndrome de Down a la que sus compañeros llaman 'la mosca cojonera' por su capacidad de sacar de quicio al rival y acabar dándole un puntapié en la entrepierna. «Eso tiene que doler», apunta Carlos entre risas.

Lucía Estalayo: «No somos una cosa extraña, somos como cualquiera»

Lucía es una de las integrantes del equipo femenino, que este año ha tenido muchos problemas con las lesiones y tiene muchas opciones de abandonar la Primera División Regional. No obstante, esta jugadora saca el lado positivo y, pese al descenso, cree que la práctica deportiva le da más alegrías que tristezas. «El deporte me ayuda a estar en forma, a ser feliz y a hacer amigos de verdad», explica esta deportista que cree que la discapacidad intelectual puede acompañarle en su día a día, pero no se convierte en un lastre en sus sueños e inquietudes.

«No somos una cosa extraña, somos como cualquiera y podemos conseguir lo que nos propongamos», incide Lucía, que piensa que la sociedad debería derribar los tabúes que acompañan a la discapacidad y verla a ella y a sus compañeros como personas distintas en algunas cosas, pero iguales en otras muchas. «Todos somos distintos entre nosotros, pero no por eso somos mejores ni peores», apunta esta jugadora.