Las campanas de Santa Eulalia tocan por Pilar, palentina asesinada a manos de su pareja

El cura, Diego Barcenilla, vierte agua bendita sobre el féretro de Pilar./Manuel Brágimo
El cura, Diego Barcenilla, vierte agua bendita sobre el féretro de Pilar. / Manuel Brágimo

La iglesia de Paredes de Nava se queda pequeña para acoger el funeral de la víctima número 39 de la violencia de género

Marco Alonso
MARCO ALONSOParedes de Nava

Las campanas de la Iglesia de Santa Eulalia de Paredes han vuelto a tocar a muerto. En esta ocasión el difunto no era, como suele ser habitual, una persona mayor a la que acompañaron solo allegados y amigos. Esta vez, dentro del féretro estaba Pilar Cardeñoso, una cirujana natural del pueblo que el 28 de septiembre habría cumplido 49 años de no ser porque su pareja la arrebató la vida a golpes y cuchilladas el pasado viernes.

La iglesia se quedó pequeña. La madre de la fallecida, Pilar, y su hermano, el exvicerrector de Ordenación Académica e Innovación Docente de la UVA Valentín Cardeñoso, estuvieron arropados por amigos, familiares y vecinos, que les mostraron su pesar por lo sucedido entre llantos. Y es que, las gafas de sol se convirtieron en el mejor aliado de los presentes para ocultar las lágrimas que brotaron a borbotones en una de las mañanas más duras que se recuerdan en el municipio.

Los propios familiares se encargaron de sacar a Pilar del coche fúnebre y de introducirla en la iglesia para celebrar un funeral oficiado por Diego Barcenilla, quien centró su homilía en el derecho a la vida, ese que su compañero sentimental le quitó para convertirla en la trigésima novena española que muere este año a manos de su pareja. No obstante, ese 39 que refleja el número de víctimas de la violencia de género puede incrementarse pronto, ya que la muerte de una joven española en la ciudad alemana de Mannheim se investiga como un posible caso de violencia machista, según han indicado a Efe fuentes próximas a la investigación.

Durante el funeral de Pilar, el párroco apeló a la justicia tras el púlpito, pero también habló de perdón. «Esta celebración por el eterno descanso de Pilar tiene que ser vivida con un sentido de amor hacia ella, de recuerdo del amor que dio. Ayer una amiga suya recordaba su sonrisa y su alegría. Hoy, nosotros tenemos que proclamar, con su sonrisa y su alegría, el perdón y el amor. Así le gustaría que viviéramos en nuestro corazón. El corazón que recoge odio o rencor no podrá vivir en paz jamás», explicó el cura en un sermón en el que habló de derechos humanos. «La vida de Pilar es terreno sagrado. Universalmente, todas las culturas han reconocido el valor y la dignidad de la vida humana. El precepto de no matarás, que custodia el don de la vida humana, es una norma que toda cultura sana ha reconocido como principio universal. El respeto a la vida y a la dignidad de la persona son valores que la Declaración Universal de los Derechos Humanos propone como fundamento para la convivencia», sentenció.

La misa acabó y el coche fúnebre llevó a Pilar al cementerio de Paredes entre los aplausos de los presentes durante un día en el que todo un pueblo mostró su repulsa por un asesinato que se sigue investigando. La Policía aún no ha dado con el sospechoso de haberlo perpetrado, el operador de grúas Tomás J.R., que se encuentra en busca y captura por haber causado todo este dolor, que ha hecho llorar a todo un pueblo.