Una caja de pastas con sabor a agradecimiento

Los hijos de los accidentados se abrazan a las piernas de los dos bomberos que asistieron a sus padres./
Los hijos de los accidentados se abrazan a las piernas de los dos bomberos que asistieron a sus padres.

Los familiares de un matrimonio ingresado tras sufrir un accidente en Palencia acuden al parque de Bomberos para dar las gracias a los efectivos que actuaron tras el siniestro

M. A.Palencia

Ellos son de otra pasta. Los Bomberos se juegan sus propias vidas para salvar las de los demás y llevan esa prestación de servicio tanto en los genes como en el sueldo. Tal vez por esa razón no suelen escuchar demasiados agradecimientos por su trabajo. No obstante, existen excepciones, como la que han vivido recientemente los Bomberos Profesionales de Palencia, que el pasado jueves recibieron una visita muy especial: la de los hijos, el sobrino y el nieto de dos septuagenarios a los que dos miembros del parque asistieron tras sufrir un accidente hace exactamente una semana.

Por causas que se desconocen, el viaje de este matrimonio desde la localidad cántabra de Ajo al municipio madrileño de El Escorial se vio interrumpido en torno a las 17:00 horas en el kilómetro 18 de la A-67, donde el marido perdió el control del vehículo y se salió de la vía para acabar volcando en la mediana en un accidente en el que la peor parte se la llevó su mujer, que se encontraba tomando sintrom y tenía previsto someterse a un cateterismo al día siguiente.

Varias personas que pasaban por el lugar en ese instante se encargaron de ayudar a salir del vehículo al matrimonio y a los pocos minutos se personaron los Bomberos. «Lo único que hicimos fue cortar la batería al coche y atender a los heridos. Solo les pusimos un collarín mientras llegaba la ambulancia», asegura uno de los efectivos que participó en el rescate.

Dos fueron las personas que ocupaban el vehículo siniestrado, pero los bomberos se percataron de que había un ocupante más: un gato. «Estaba metido en un transportín. Después del accidente, el animal se encontraba asustadísimo y lo llevamos al parque para cuidarlo hasta que viniese alguien a por él», explica el bombero que, junto a sus compañeros, se ha encargado de que al felino no le faltase de nada. «Decidimos sacarle del transportín para que se le pasara un poco el susto y ha campado a sus anchas por la sala de visitas del parque», añade.

El gato ha recibido el cariño de los bomberos en los cuatro días que ha vivido en el parque y el jueves ha sido recogido por los familiares de sus dueños. Y es que, la pareja de septuagenarios sigue ingresada en el Hospital y aún no han podido hacer carantoñas a su mascota. El hombre está en planta, mientras que los problemas de la mujer son más serios y permanece en la UCI. No obstante, varios familiares de los accidentados han querido alejarse unos minutos del Hospital Río Carrión para agradecer el trabajo a los Bomberos y recoger al gato. «Estaban muy emocionados, nos dieron las gracias con mucho afecto y decidimos enseñarles el parque», explica uno de los bomberos.

Los familiares pudieron ver las instalaciones que permiten a los Bomberos realizar actuaciones como aquella asistencia en carretera de hace una semana y, como muestra de gratitud, los hijos de los afectados entregaron un pequeño obsequio a los efectivos que asistieron a sus padres: una caja de pastas. «Les dijimos que no hacía falta que nos regalaran nada. Fue una caja pequeñita, pero para nosotros fue un gesto muy grande», explica uno de los bomberos para dejar entrever que, pese a lo que pueda parecer desde fuera, el agradecimiento no es algo con lo que convivan a diario estos trabajadores, esos que llevan la prestación de servicio en los genes, esos que son de otra pasta.