El bombero embestido por un novillo: «Ha sido un susto, ahora ya me hacen gracias como la del bombero torero»

Los bomberos atienden al bombero Abel Allende después de ser embestido por un novillo el pasado martes. /Brágimo-Ical
Los bomberos atienden al bombero Abel Allende después de ser embestido por un novillo el pasado martes. / Brágimo-Ical

Abel Allende reconoce que pasó mucho miedo cuando se despertó en la ambulancia y no podía mover ninguna de sus extremidades

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Todavía con muchos dolores descuelga el teléfono y lo primero que se le pasa por la cabeza es dar las gracias a todos los profesionales que han intervenido o se han preocupado por su estado en estos días. El pasado martes, el bombero Abel Allende se puso en camino con sus compañeros dirección Astudillo para atender el vuelco de un camión que trasladaba 25 novillos. El aviso de alarma era una fuga en el depósito del combustible y evitar que el conductor se quedara atrapado. Esas situaciones se controlaron y los bomberos empezaron a ayudar en las labores de control del ganado.

Cuando esas tareas estaban concluyendo, un novillo centró su mirada en él y no dudó. «Estaba diciendo a un fotógrafo que se apartara un poco, porque estábamos en una zona comprometida, y justo vino la fiera. Levanté las manos para que no se metiera por un hueco y vino a por mí. Eso hizo que le llamará más la atención. Conseguí dar algún paso y me arrolló. Me tiró por encima de la valla de un cercado. Saltó hacia mí y se tropezó y volvió a caer sobre mí. Todo esto me lo han comentado los compañeros porque estaba inconsciente», afirma ya más tranquilo Allende, que pasó momentos críticos el día del accidente. «Recobré el conocimiento en la ambulancia. Serían 15 o 20 minutos después. Cuando me desperté no podía mover ni brazos ni piernas. Finalmente se ha quedado en un susto y en problemas musculares», continúa el bombero.

Unas heridas que todavía no han terminado de cicatrizar y que alguna noche le impiden conciliar el sueño. «Hace poco tuve que volver al médico porque siento un cosquilleo en las manos. Como no hay nada de huesos, me siguen dando relajantes musculares. En cuatro o cinco días, estaré recuperado. En una escala he sentido dolor por valor de diez y ahora está en un cuatro. He padecido muchos dolores, muchísimos. También miedo, porque pensé que no recuperaba los brazos», rememora Allende.

Afortunadamente se ha quedado en un susto. Un percance que ya ha derivado en las primeras bromas de sus compañeros. «Se pegaron un susto tremendo al principio. Bomberos de media España y todo el mundo se han preocupado por mí. Ahora ya escucho bromas. Se empiezan a soltar y me llaman el bombero torero. Me dicen vaya capea, vaya torero. Me lo tomo con humor», bromea el propio afectado, quien reitera las muestras de cariño de la sociedad palentina. «Desde compañeros de profesión, como médicos, hasta los medios de comunicación. Han estado todos muy pendientes y se agradece», concluye Allende, que podría estar un mes y medio de baja hasta que vuelva a su puesto de trabajo.