El barrio de Pan y Guindas de Palencia critica la deficiente accesibilidad y la mala iluminación

Parcela reservada para el centro de salud, que los vecinos consideran poco adecuada./Antonio Quintero
Parcela reservada para el centro de salud, que los vecinos consideran poco adecuada. / Antonio Quintero

Los vecinos ven con preocupación el deterioro de muchas zonas del barrio por los numerosos espacios privados de uso público

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

El barrio de Pan y Guindas tiene como particularidad que es de mucha más reciente creación que la mayor parte de las zonas de la ciudad de Palencia. Por ello, su trazado urbanístico es mucho más racional y se encuentra plagado de sorpresas arquitectónicas, fruto de la imaginación de los arquitectos que intentaron imprimir un sello de modernidad en su diseño.

Pero esta supuesta juventud no puede atenuar los efectos del paso del tiempo, porque más de medio siglo contempla ya a este polígono residencial que comenzó a definirse urbanísticamente en 1961. Y ese paso del tiempo puede apreciarse ya en el envejecimiento que presentan sus numerosas áreas verdes y jardines, la inmensidad de sus árboles y el mal estado generalizado que presentan muchos de sus pavimentos, que al encontrarse en espacios privados, aunque de uso público, no reciben el adecuado mantenimiento. Y quizá sea esta una de las principales características del barrio, que allá por donde se camine, es más fácil encontrarse en una de esas calles o plazas de titularidad privada que en un espacio público de carácter municipal. Este aspecto lleva a que muchas zonas del pavimento se encuentren deterioradas, con baldosas rotas o desconchones, sin que el Ayuntamiento pueda actuar, al no ser de su propiedad. Si bien es cierto que existen líneas de subvención para las reparaciones, muchos vecinos no pueden afrontar el gasto de la parte que tendrían que pagar por los arreglos, con lo que el deterioro continúa, sin que se aprecie una solución fácil.

Pero no incide la Asociación de Vecinos de Pan y Guindas en el problema del estado de los espacios privados de uso público, sino que se muestra más preocupada por otros aspectos, como la deficiente iluminación del barrio, en el que todavía pueden encontrarse muchas de las luminarias más antiguas de la ciudad, mientras que otras se encuentran amortiguadas por el crecimiento de los árboles. «Ahora todavía, pero en cuanto llegue el buen tiempo y crezcan las ramas de los árboles que han podado, por la noche no se ve nada, porque las farolas están totalmente tapadas», explica la presidenta del barrio, Mayte Rodríguez, quien señala que las luminarias son en algunos puntos demasiado bajas.

La presidenta de los vecinos también indica que hay preocupación por la integridad de algunos de los árboles del barrio, ya que tienen demasiado volumen y están muy inclinados. «Tenemos árboles grandísimos. Si uno de estos se cae, el estropicio puede ser enorme y no quiero pensar en que pueda pasarle algo a una persona», recalca mientras muestra algunos ejemplares que se elevan hasta las azoteas de las torres que cuentan con doce o trece pisos de altura.

En cuanto a los árboles, la representante de los vecinos expone otra preocupación de los residentes en el barrio, la falta de seguridad que se vive en algunas zonas, como los paseos próximos al Vial, en donde la frondosidad de los árboles es muy grande y las ramas bajas llegan prácticamente hasta el suelo, con lo que no hay visión de lo que puede ocultarse en los jardines. «Da mucho miedo pasar por aquí al atardecer o por la noche. Con las farolas se ve muy poco, y además, las ramas bajas lo ocultan todo. Estamos cansados de decírselo al Ayuntamiento, pero desde el servicio de Jardines están totalmente en contra de cortar cualquier rama, aunque haya un problema de seguridad», afirma Mayte Rodríguez.

Se muestran también muy insatisfechos con la accesibilidad en el barrio, puesto que existen muchas zonas sin rebajes en los bordillos o con esos rebajes construidos de forma inadecuada, en sitios por los que no puede cruzarse una calle o manteniendo un pequeño desnivel, con lo que los usuarios de sillas de ruedas o carritos de niños se ven con problemas para el tránsito. «No entendemos cómo se han hecho todos los rebajes en el barrio, si se hacen para eliminar las barreras, por qué te dejan un banzo y no quitan de verdad esas barreras. Es incomprensible que hagan el rebaje y tengan que venir después a rellenarlos porque lo han hecho mal. Tendría que haber más control», indica.