El barrio del Campo de la Juventud de Palencia reclama el control de las palomas

Solar abandonado, en el que debían levantarse la nueva Escuela de Arte, junto al colegio Loyola. /Antonio Quintero
Solar abandonado, en el que debían levantarse la nueva Escuela de Arte, junto al colegio Loyola. / Antonio Quintero

Los vecinos solicitan que se complete el arreglo de las calles con actuaciones en las aceras de Julián Díez y Guzmán el Bueno

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Con cerca de 16.000 habitantes y algunas de las más extensas zonas verdes de la ciudad, el Campo de la Juventud es uno de los más populosos barrios de la ciudad de Palencia y también una de las zonas mejor conservadas de toda la capital palentina. Podría considerarse que se trata de un segundo centro urbano, con amplias avenidas y una excelente dotación de servicios, entre los que destacan fundamentalmente las instalaciones deportivas, de las que una da precisamente nombre al barrio.

El propio presidente de la Asociación de Vecinos del Campo de la Juventud, Alfonso González, reconoce esta situación privilegiada de su barrio con respecto a otras zonas de la ciudad y quizá por ello, el paseo por las calles resulta mucho más amable y menos reivindicativo que con otros dirigentes vecinales.

Pero esto no significa que no haya demandas ni necesidades en el Campo de la Juventud. De hecho, se trata de una asociación que mantiene un continuo contacto con la Concejalía de Barrios para exigir mejoras en los servicios e infraestructuras. «La verdad es que no podemos quejarnos demasiado, porque casi siempre atienden todo lo que pedimos. La mayor parte de las calles del barrio las han renovado y aunque a veces tardan, van cumpliendo con nuestras demandas», asegura el presidente del Campo de la Juventud, quien recalca que, a pesar de todo, la relación con el Ayuntamiento no siempre es fácil.

«También a veces nos enfadamos, y mucho. Por ejemplo, cuando decidieron renovar el parque infantil de la plaza Gómez Manrique, cuando no era lo que habíamos pedido. De hecho, es mucho más necesario el parque infantil de la plaza de la Constitución, que es donde se concentran de forma habitual las familias, ya que hay bares y los padres se pueden tomar algo mientras ven a los niños jugar», explica el presidente de los vecinos.

Alfonso Alonso indica que esta es precisamente una de las principales demandas del barrio, más espacio para los niños en la plaza de la Constitución, que, según señala, podría tomarse de una de las zonas verdes de la propia plaza que están muy deterioradas. Pero no es estala única demanda referida al principal foro del barrio. Los vecinos se encuentran también muy preocupados por el estado de limpieza del templete, que se ha convertido en coto casi privado para las palomas. Los excrementos y la suciedad impiden casi por completo su utilización y desde la asociación piden medidas para evitar que las palomas campen a sus anchas. «Hay una mujer que viene por aquí y las alimenta. Y sabemos que lo hace por toda la ciudad, con lo que las palomas no van a querer irse. El Ayuntamiento debería hacer algo», señala.

A diferencia de otros barrios, las peticiones del Campo de la Juventud no se centran especialmente en el mal estado del pavimento de las calles o del firme de las calzadas, porque el estado general es bueno, ya que en los últimos años se han ido renovando un importante número de vías. Sin embargo, los arreglos no han podido llegar a todas, por supuesto, con lo que los vecinos todavía demandan la intervención en las calles Julián Díez y Guzmán el Bueno, para que su estado sea acorde con el resto de las vías próximas. Otra petición de mejora de la estética hace referencia a la plaza de María de Molina, para la que se pide un cambio en los parterres de los árboles, construidos con grandes piezas de granito que restan un espacio precioso a una de las plazas interiores del barrio.

Otras zonas deterioradas se encuentran en los entornos del parque Antonio Machado, situado junto al pabellón Diego Cosgaya. Una de las principales peticiones se centra en la pista de fútbol sala, para la que se reclama un arreglo integral, así como la consolidación de los paseos interiores del parque, que construidos con piedra de pizarra se han convertido en trampas móviles cada vez que llueve.

Asimismo, otra de las grandes demandas hace referencia a la pobre imagen que ofrece el solar de la Junta situado junto al antiguo colegio San Ignacio de Loyola, en el que comenzó a construirse un edificio para albergar la Escuela de Artes Mariano Timón y que la crisis quedó reducido a poco más de los cimientos de hierro y hormigón.

Abandono y suciedad

El solar, totalmente abandonado durante años, ofrece una imagen lamentable, repleto de maleza, con hierros retorcidos y estructuras a medio levantar. «Es una pena la mala imagen que da este solar», señala el presidente de los vecinos en relación a la parcela de la Junta en la que comenzó a construirse la Escuela de Artes. «Ya hemos tenido que pedir varias veces a la Junta que limpie el terreno, porque está lleno de maleza y se estaba convirtiendo en un riesgo. Y antes era incluso peor, porque había en los laterales unos árboles enormes que crecían sin control y que las ramas se metían hasta la carretera. Tuvimos que pedir que los arreglasen, para que no invadieran la calle, pero fueron tan drásticos que decidieron talarlos por la sano, casi de raíz. Cuando lo vimos, casi nos da algo, porque no queríamos que quitasen los árboles, sino que tuviesen en un mantenimiento, como toda la parcela», recalca el presidente. Alfonso González también reclama al Ayuntamiento que controle el crecimiento de una colonia de gatos que se ha afincado en esta parcela, junto al antiguo colegio Loyola.