El Ayuntamiento de Palencia dejará de recaudar 700.000 euros en tasas y tributos

Mesa presidencial del pleno, con la actual composición. /Antonio Quintero
Mesa presidencial del pleno, con la actual composición. / Antonio Quintero

El PP y Ciudadanos defienden que se estimulará la economía, mientras el PSOE y Ganemos consideran que los servicios e inversiones se verán resentidos por la merma de ingresos

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Se enconó ayer el debate sobre las Ordenanzas Fiscales del próximo año y quedó patenten que en la corporación municipal palentina se defienden dos modelos tributarios diametralmente distintos, el que abanderan el equipo de gobierno del PP y Ciudadanos, por un lado, de marcado cariz liberal, y el que une a los socialistas con los ediles de Ganemos, mucho más proteccionista, defensor del mantenimiento de la presión fiscal y del establecimiento solo de bonificaciones y beneficios con un cariz progresivo, nunca lineal.

Y así, la máxima defendida con ahínco tanto por el portavoz de Ciudadanos, Juan Pablo Izquierdo, como por el edil de Hacienda, Sergio Lozano, de que «la mejor política fiscal es que el dinero permanezca en el bolsillo de los palentinos», era rebatida por los grupos de la oposición con una llamada de alarma, aunque la posibilidad de que las inversiones o la calidad de los servicios se vean resentidos por la merma de ingresos y, sobre todo, con una acusación directa de que se intenta beneficiar solo con las modificaciones incluidas en las Ordenanzas Fiscales a los contribuyentes con las rentas más altas, mientras que el ciudadano medio apenas se podrá beneficiar las ventajas y bonificaciones tributarias que se incluyen.

Dos visiones diametralmente distintas sobre la balanza, que finalmente se inclinó del lado defendido por el PP y Ciudadanos, que impusieron su mayoría. Aunque no lo tuvieron tan fácil en algunas de las votaciones, dado que la ausencia del concejal Juan Antonio Marcos, del PP, dejaba ambos bandos en un empate técnico, que obligó al alcalde a imponer su voto de calidad en cuatro ocasiones.

El debate de las Ordenanzas Fiscales tiene la particularidad de que se deben votar de forma individual todos aquellos tributos locales o tasas por la prestación de servicios públicos que se modifiquen con respecto al año anterior. En la propuesta que se llevó ayer al pleno, estos cambios afectaban solo a ocho de estas ordenanzas, dos impuestos y seis tasas, por lo que se debieron celebrar esas ocho votaciones (en cuatro de los casos fue doble por el empate inicial, que se resolvió con el voto de calidad del alcalde).

El empate no se produjo en cuatro de las modificaciones, puesto que en los casos que los cambios era mínimos, para la corrección de erratas o mejora de los textos, el PSOE también votó del lado del equipo de gobierno y se abstuvo en el leve incremento de las tasas del Patronato de Deportes. El único acuerdo unánime se logró en la votación relativa a las tasas por los servicios de ayuda y teleasistencia, que reducen el precio que deben pagar los usuarios con rentas más bajas y se mejora también las condiciones laborales de los trabajadores.

Pero aunque en función del frío resultado de las votaciones pueda parecer que hubo un amplio acuerdo en torno a las Ordenanzas Fiscales, la realidad es bien diferente y el debate fue encendido, con numerosos cruces de acusaciones y reproches. No solo desde el equipo de gobierno a los grupos de la oposición, sino también desde Ciudadanos al resto de los partidos y viceversa. Incluso el portavoz de la formación naranja, Juan Pablo Izquierdo, que mantuvo prácticamente en todo momento, una postura coincidente con el PP no dudó en la parte final de su intervención en lanzar algunos dardos envenenados contra los populares, reprochándoles su falta de cumplimiento en muchos de los acuerdos pactados para la aprobación de los presupuestos de este año.

El principal caballo de batalla entre los diferentes grupos fueron los 700.000 euros menos que recaudará el Ayuntamiento de Palencia en 2019 como consecuencia de las bonificaciones y rebajas fiscales que se aprobaron ayer. Ciudadanos se apropió de buena parte de estas medidas e insistió en la defensa de que reducir la presión fiscal conlleva un estímulo para la actividad económica, e hizo una defensa de la importancia de sectores como la construcción y el comercio.

Sin embargo, tanto desde el PSOE como desde Ganemos se alertó del perjuicio que puede suponer para la estabilidad económica del Ayuntamiento la pérdida de esta importante cuantía (700.000 euros). «Si sube la vida, cómo no van a subir los ingresos del Ayuntamiento», se preguntaba Juan Gascón, de Ganemos, mientras que el concejal del PSOE, Carlos Hernández, insistía en que son momentos de «prudencia fiscal», por lo que su grupo defendía que no se bajase ningún impuesto y se mantuviesen los tipos y tarifas de los precios públicos.

Pero el PP rechazaba este posicionamiento y, como Ciudadanos, mantenía que la baja presión fiscal genera riqueza y actividad económica.

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