«En las aulas tenemos que formar personas, lo dicen todas las leyes orgánicas»
Después de 13 años en el cargo y de una amplia etapa en Inspección, alcanza la jubilación con un claro mensaje:«Todo por los alumnos»
Su vida profesional, extensa, de casi 48 años de ejercicio, ha girado en torno a su tierra natal. Sabino Herrero del Campo (Gañinas de la ... Vega, Pedrosa de la Vega, 1955) cumple hoy 70 años y dice adiós a su despacho, a sus reuniones, pero no a los miles de alumnos y profesores con los que ha coincidido desde que a finales de los setenta comenzó a trabajar en un colegio privado de Marchena (Sevilla). Después estuvo en Laredo y desde allí llegó a Palencia, donde trabajó como director del Juan Mena. Mediados los noventa, se integró en el equipo de Inspección de la Dirección Provincial de Educación. Siempre ha disfrutado en los puestos que ha asumido en el sector de la educación y desde la Jefatura de la Inspección asumió en noviembre de 2012 la Dirección Provincial, cargo del que hoy se jubila. A su titulación en Filología Francesa, se sumaron Pedagogía y Psicología, que asegura que disfrutó y de la que ha hecho uso durante todo este tiempo, porque si algo se lleva muy a gala Sabino Herrero es el buen talante que ha caracterizado sus reuniones con los distintos miembros de la comunidad educativa. Lo ha tenido y lo tiene muy claro, «todo por los alumnos».
-¿Cómo ha evolucionado la educación tanto en infraestructuras como en formación y en calidad?
–Hemos ido mejorando muchísimo el tema de los edificios escolares. Se han ido rehabilitando, me queda estos días uno que ya está licitado, que es el patio del instituto Jorge Manrique, que lleva tiempo esperando la mejora de todos los ventanales y cristaleras, una obra que superará el millón de euros. Otra infraestructura que me queda pendiente es la construcción del nuevo colegio de Dueñas y también el arreglo del tejado del colegio de Osorno. A nivel educativo, hemos ido avanzando en Palencia y Castilla y León y yo creo que con una educación bastante completa e íntegra. A los directores de los colegios, en las reuniones les he trasladado mucho el trabajo en equipo, que para mí es fundamental, también para los alumnos, que deben desarrollar estrategias y técnicas de trabajo en equipo. Por otro lado, siempre he recalcado que debe trabajarse en el lenguaje comunicativo oral, el razonamiento oral. Es fundamental, tanto en lengua como en idiomas. En formación del profesorado, en España hay una carencia en conocer los conceptos matemáticos para poder acercárselos a los alumnos de una manera comprensiva. Creo que la formación inicial del profesorado en estos campos, tanto en lengua como en matemáticas, tendría que elevarse más, tener un pelín más de calidad.
«Hay cierta carencia en matemáticas para poder acercárselas a los alumnos de una forma comprensiva»
–Las nuevas tecnologías han ayudado mucho, pero también han pervertido algunas situaciones...
–Que un compañero se metiese con otro ha existido siempre. Se pasaba el papelito pero era un espacio muy restringido al que podía llegar, pero ahora con las redes sociales, eso se magnifica, se multiplica exponencialmente de tal manera que llega a muchísimas personas. Yo en las reuniones con los directores, siempre he insistido en el tema de la convivencia, donde entra también el tema del acoso, quiero que estén siempre pendientes, que no piensen que son cosas de críos, que tiren del hilo, investiguen... Y si hay algo, pues inmediatamente protocolo y a llamar a los padres, a los alumnos y dependiendo la gravedad, pues tomar la medida disciplinaria que corresponda. Otra cosa que he recalcado es que quería que los alumnos fueran contentos y felices al centro, unos van a aprender muy rápido y otros van a aprender más lento, pero eso no tiene que ver para que sean felices. Y a aquel que veamos que le cuesta más o lo que sea, vamos a intentar hacérselo más fácil para que venga con más ganas. La neurociencia nos dice que si está alegre, contento y motivado, de lo que le enseñes, se le va a quedar el 80%. Y si está a disgusto y no quiere ir al centro, se le va a grabar entre un 6 y un 9%. Además, en cada etapa y en cada momento hay que saber ayudarles, es así. No tenemos que hacer la persona perfecta, pero tenemos que educar y formar personas. Lo dicen las leyes orgánicas, ni de derechas ni de izquierdas, todas determinan que tenemos que formar personas y que las personas no son solo conocimientos. Por otro lado, las nuevas tecnologías no han desterrado del todo a la pizarra y a escribir en el cuaderno y eso es bueno.
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–¿En términos generales Palencia está en una buena media en todos los ámbitos educativos?
-En muchas áreas estamos entre los 10 ó 12 mejores, eso es importante. Y de España, somos de los primeros en Ciencias y en Lengua, pero no hay que dormirse, porque si te conformas, en la siguiente bajas. Y siempre hay que intentar ir hacia arriba. Una iniciativa en marcha muy buena son los mentores, que en Palencia tenemos dos de Lengua y dos de Matemáticas, uno para Primaria y otro para Secundaria, respectivamente. Van a los centros a ayudarles en nuevas metodologías, nuevas maneras de actuar en estas dos materias que son las instrumentales de toda la vida.
«Los directores y profesores no deben pensar que son cosas de críos, que tiren del hilo e investiguen»
–Ha gozado de buenas relaciones con técnicos, profesores, familias, alumnos, sindicatos...
–Siempre lo he tenido muy claro. Nosotros aquí tenemos un objetivo, el objetivo es común para todos, sindicatos, profesorado, padres, alumnos... Todos queremos, o por lo menos a mí no se me ha marchado de la cabeza desde que empecé de docente y luego en la inspección, que estamos aquí para formar a nuestros alumnos. El objetivo es común a todos, cada uno desde su puesto de trabajo. Los sindicatos tienen que velar por las situaciones laborales del profesorado, y si en algún aspecto se falla, me lo tienen que hacer llegar para intentar solucionarlo, y todos en la misma línea. También a las familias les digo que su objetivo y el mío es el mismo, que sus hijos tengan la mejor formación.
–¿Qué impronta cree que deja después de todos estos años al mando de la educación en Palencia?
–De entrada, el puesto de director provincial es muy dinámico y flexible. Si yo planifico para mañana algo, llego aquí y lo tengo que dejar en el cajón y empezar a un whatsApp, a un escrito, a un correo, inmediatamente a ver qué pasa con ese problema, de qué manera resolverlo. Es decir, la programación que tenías va totalmente al cajón y empezar a solucionar esas cuestiones urgentes que te vienen día a día. Este puesto es mucho de saber conectar, programarte, pero inmediatamente reprogramarte para aquello que te venga. Y por lo demás, soy una persona que he tenido muy claro el objetivo que persigo, que es la formación más completa de nuestro alumnado no universitario. Y todo lo hacemos ajustado a la norma, pero si hay algún tipo de duda o la norma no está clara en algún aspecto, siempre en beneficio del alumno.
«Me hubiera gustado ver una Escuela de Arte moderna donde solo se hicieron los cimientos»
–¿Ha echado de menos la etapa de maestro?
–Es diferente, porque cuando asumes esto, ya sabes también cuál es el proceso que se realiza en las aulas, sabes la relación alumno-profesor dentro del aula o intuyes cómo debería de ser en el sentido de poder ayudar, y es muy importante tener esa perspectiva. A veces sí lo echabas de menos, porque la relación que yo tenía con los alumnos era muy buena, y entonces, aunque les hacía trabajar, luego me lo han dicho por ahí los alumnos, que les hacía trabajar, pero a la vez lo pasábamos bien.
-¿El equilibrio entre pública y concertada se ha mantenido?
–Sí, estamos en un 70-30 a lo largo de los años, e incluso dentro de la pública tenemos que tender a un equilibrio. Me acuerdo de dos colegios de una localidad y tanto los sindicatos como yo no teníamos ningún pacto escrito, pero tratábamos de mantener los dos centros, que los dos eran públicos, aunque uno tuviera más demanda que otro. Porque muchas veces entre la población coge fama un determinado centro y se inclinan allá todas las solicitudes.
-Ha visto construir e inaugurado los colegios de Grijota y Villalobón. ¿Se va con alguna espinita clavada respecto a otros proyectos o demandas o al ver al colegio Juan Mena con una situación muy distinta a cuando lo dirigió?
–El Juan Mena lleva ya diez años con una población escolar más o menos mantenida, están trabajando bien. Es un colegio con muchos alumnos de minorías, ha empezado una directora nueva este año y todo va bien, aunque todavía hay que estar pendiente de ellos, con los padres, el AMPA y el equipo directivo e intentar ahí encauzarles un poco para que todo fluya bien. Lo importante es dar respuesta al alumnado que tienes, al que te toca tener. En cuestión de centros, queda pendiente el proyecto de la Escuela de Arte junto al colegio Loyola, del que se hicieron los cimientos en 2008. Me hubiera gustado poder hacer allí un centro moderno y llevar al actual la educación de adultos del San Jorge, pero entiendo que hay situaciones más prioritarias en institutos y colegios y por eso está parado.
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