Asume ocho meses de cárcel por ahogar a ocho cachorros de mastín en la provincia de Palencia

Un agente del Seprona. /Guardia Civil
Un agente del Seprona. / Guardia Civil

La mujer, que se deshizo de las crías en el río Boedo, llegó a un acuerdo con la Fiscalía, que le acusaba de maltrato continuado a animales domésticos

Ricardo Sánchez Rico
RICARDO SÁNCHEZ RICO

Una mujer, P. G. G., de 52 años, para quien el Ministerio Público solicitaba en un principio una pena de doce meses de prisión y la inhabilitación para el ejercicio de profesión relacionada con los animales y la tenencia de animales durante dos años, por un presunto delito continuado de maltrato injustificado a animales domésticos o amansados con resultado de muerte, ha asumido una pena de ocho meses de prisión (condena que se dejará en suspenso durante el plazo de dos años, condicionada a que no delinca en ese plazo) y la inhabilitación para el ejercicio de profesión relacionada con los animales y la tenencia de animales durante dos años, después del acuerdo de conformidad al que llegó con la Fiscalía en el Juzgado de Carrión de los Condes.

Así, el fallo del Juzgado de Carrión considera como hechos probados que P. G. G., el 3 de junio de 2018, cogió ocho cachorros recién nacidos de un mastín propiedad de su marido y, con ánimo de matarles, los ahogó en un tanque de agua, para posteriormente deshacerse de ellos en la orilla del río Boedo a su paso por una localidad de la provincia.

El Juzgado de Carrión de los Condes investigó al marido de la ahora condenada a raíz de la muerte de ocho cachorros de mastín hallados ahogados en el río Boedo. Aunque en un principio iba a celebrarse un juicio rápido, la solicitud de una prueba pericial transformó el caso en iniciación del procedimiento abreviado por diligencias previas.

Tras el hallazgo de los ocho crías de mastín, el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil se encargó de la investigación y, tras las averiguaciones pertinentes, tomó declaración a un vecino de la zona como propietario, al parecer, de una perra recién parida y que tenía con ella un cachorro que podía ser de la misma camada de perros que los que fueron hallados en el río.

En principio se iba a celebrar un juicio rápido contra el investigado, pero se suspendió el 19 de junio de 2018 al estar pendiente un informe pericial sobre la coincidencia de los cachorros muertos con la perra recién parida y no haberse remitido desde el Instituto de Toxicología. La demora transformó el procedimiento en diligencias previas penales.

El vecino investigado era el marido de la ahora condenada, que aseguró que fue ella la que se deshizo de las ocho crías, por lo que se archivó las diligencias contra su esposo y se abrieron contra ella.