El arreglo de la almena del castillo de Monzón costará 12.000 euros

Castillo, vallado a los pies, tras el derrumbe. /Antonio Quintero
Castillo, vallado a los pies, tras el derrumbe. / Antonio Quintero

La empresa restauradora ya ha solicitado la licencia de obra, aunque será Patrimonio quien lo autorice al ser un Bien de Interés Cultural

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

«No es mucho el daño sufrido», afirmaban el lunes representantes de la empresa de restauración Archivolta tras conocer y estudiar los daños que sufrió una de las almenas del castillo de Monzón en la noche del pasado sábado tras un «impacto muy violento» de un elemento que aún se desconoce (la Diputación aseguró que había sido por un rayo). Ese mínimo daño al que se refería Archivolta tendrá un coste alrededor de los 12.000 euros, que ya conoce la Diputación, que afirmó desde el primer momento que iba a actuar de urgencia.

El torneo de los ocho reinos, en peligro

El castillo de Monzón abrió el año pasado sus puertas a la Batalla Nabal con el torneo de los ocho reinos, una competición ficticia, organizada por el Centro de Iniciativas Turísticas del Bajo Carrión y Ucieza, que se desarrolló en el patio de armas a mediados de agosto. Esa recreación corre peligro este año, pues el estado actual del castillo imposibilitaría que se desarrollase la actividad. «Evidentemente no es aconsejable el tránsito de personas por esa zona», apunta el alcalde de Monzón, Mariano Martínez. Sobre el devenir de esa actividad, que el CIT pensaba repetir este año, se debatirá el próximo martes en una reunión que mantendrá la máxima dirigente de la Diputación, Ángeles Armisén, con la presidenta del CIT, Purificación López. En un principio, este encuentro se iba a mantener el pasado jueves, pero finalmente se aplazó a la próxima semana. A la posible cancelación de esta recreación se podría unir un concierto programado para el mes de septiembre, aunque eso dependerá del inicio de las obras. «Eso ya será una decisión de los técnicos. Veremos si desaconsejan celebrar allí determinados actos», apuntó el alcalde, que espera que acometan una rehabilitación integral de la fortaleza.

Con la luz verde de la institución provincial, la empresa restauradora ya ha presentado la licencia de obra para arrancar las reparaciones de la almena afectada lo antes posible, aunque ese periodo se puede demorar en el tiempo al ser la fortaleza de Monzón declarada Bien de Interés Cultural. Esa licencia ya se la ha trasmitido el Ayuntamiento a Patrimonio, aunque formalmente la Junta de Castilla y León no la ha recibido de forma oficial, pues «deberá ser el titular del castillo quien deba presentar la documentación pertinente».

Todo ese proceso obligará a que las obras se demoren en el tiempo, pues Patrimonio no se reunirá hasta el próximo mes, situación que no garantiza que en ese encuentro se autorice las pertinentes obras de remodelación. A pesar de todo, Archivolta, que en los últimos días ha vallado la zona afectada para evitar posibles desprendimientos, ya estaría preparada para acometer una reforma que duraría alrededor de dos semanas, pues parte de la almena desplazada se desmontaría para reinstalarla por completo.

Este incidente ha servido para salir a la luz pública el malestar del Ayuntamiento de Monzón con la Diputación, que cerró hace 18 años el castillo, a pesar de que en la última década ha invertido cerca de un millón de euros para su mantenimiento. La propia presidenta de la institución provincial, Ángeles Armisén, invitó al alcalde, Mariano Martínez, a que se hiciera cargo de la gestión de la fortaleza. Testigo que recogió el edil socialista, aunque exige a la Diputación a que lo devuelva restaurado y con un uso.

Este encontronazo político llegará a su plenitud el próximo 2 de agosto, cuando los vecinos de la localidad recorran a pie los 14 kilómetros que separan Monzón con las puertas del Palacio Provincial de la Diputación, donde se leerá un manifiesto y el propio alcalde expondrá el proyecto que ha llevado el Ayuntamiento con la Universidad de Valladolid para dar un uso concreto a la fortaleza, que entre 1966 y 1972 fue Parador Nacional. «Presentamos un proyecto con la Universidad de Valladolid. Tuvimos dos reuniones y no se avanzó nada. Nos humillaron sacando 1.000 euros en el último presupuesto para el castillo. La Diputación tiene que tener la responsabilidad de restaurar el patrimonio propio. No estamos hablando del proyecto de Tierras de Renacimiento, que son inmuebles de la Diócesis. Estamos hablando de patrimonio propio. Esto es bastante grave», afirmaba Martínez esta semana.

«No ha habido desidia. Se realizan las labores de mantenimiento pertinentes y una empresa especializada en la conservación del patrimonio ha realizado una valoración de la reparación y de las intervenciones necesarias para restaurar la almena afectada por la tormenta», señalaba Armisén.