El apuñalado en la calle Rizarzuela de Palencia recibe el alta hospitalaria 18 días después

Calle Rizarzuela de Palencia./Marta Moras
Calle Rizarzuela de Palencia. / Marta Moras

Seis testigos han declarado en el juzgado en relación con el suceso en el que el colombiano de 23 años fue agredido por un compatriota de 21

RICARDO S. RICOPalencia

J. M. O., el joven de 23 años de nacionalidad colombiana que fue apuñalado en la madrugada del pasado 16 de diciembre por un compatriota de 21 años, K. S. P. E., en un bar de la calle Rizarzuela, recibió el jueves el alta médica 18 días después de que fuese ingresado en el Hospital Río Carrión de Palencia consecuencia de las tres heridas que sufrió en el abdomen y tras haber sido operado de nuevo de urgencia el fin de semana previo a Nochebuena por complicaciones derivadas de sus lesiones. Ahora, sus representantes legales, el despacho de abogados Nájera-García Arconada, que ejerce la acusación particular, solicitará su declaración a la titular del Juzgado de Instrucción Número 3, que instruye las diligencias previas y que ayer tomó testimonio como testigos a seis personas relacionadas con los hechos (el dueño del bar; una madre y su hija, amigas del agredido; y tres hermanos, un hombre y dos mujeres amigos del agresor).

Noticias relacionadas

Los hechos ocurrieron sobre las 5:30 horas en la calle Rizarzuela, en la esquina con la plaza de La Puebla. El herido pudo trasladarse ayudado por amigos y familiares hasta el centro de salud de La Puebla, en donde recibió las primeras atenciones. Una UVI móvil del 112 también acudió al centro sanitario para atender al joven. Los servicios de emergencia tuvieron que esforzarse por taponar las heridas antes de que fuera trasladado al hospital, en donde tuvo que ser intervenido. El herido, que ha estado hospitalizado bajo custodia policial, fue detenido también por la Policía Nacional como supuesto autor de diversas lesiones al otro individuo.

Enemistad de la víctima con el primo del agresor por gay

Aunque en principio la Policía no descartó como móvil de la agresión un presunto delito de odio por la condición sexual de uno de los dos implicados en la reyerta, la víctima descarta que esa fuera la causa, ya que asegura ser heterosexual. Pero el agresor es primo de un joven colombiano que es gay y que fue agredido en octubre por un compatriota de 23 años que fue detenido.

Según informó la Policía, ambos entablaron charla en un bar por ser del mismo país, percatándose el detenido de la condición sexual del agredido. Ambos se encontraron en otros lugares en los que se pudo ver las agresiones verbales del detenido con respecto al denunciante, hasta llegar a la agresión física.

En el atestado, la Policía Nacional sostiene que, al llegar los agentes de la Policía Local a la confluencia de las calles La Puebla con Rizarzuela, observaron a un joven que sangraba abundantemente por la mano izquierda, procediendo a pararle y a identificarle, resultando ser K. S. P. E., que al ser preguntado por si se había visto implicado en una pelea, manifestó que en un bar de la calle Rizarzuela había una persona que mantiene «una gran enemistad con su primo, que es gay», motivo por el cual empezaron una discusión que derivó en una pelea en la que la otra persona (B. J. M. O.), le agredió con una copa rota y él se defendió con otra copa de cristal, reconociendo después que le había agredido con una navaja de la que se había deshecho por las inmediaciones del lugar de los hechos.

Por otro lado, agentes de la Policía Nacional, cuando se dirigían a la intervención, fueron requeridos a la altura de la Huerta de Guadián, observando a un grupo de gente que trasladaba a un joven en una silla de ruedas con dirección al centro de salud de La Puebla, manifestando esas personas que el joven al que trasladaban acababa de ser apuñalado. Los agentes trataron de hablar con el joven (B. J. M. O.), pero este no fue capaz de emitir sonido alguno debido a su delicado estado. Entre las personas que acompañaban al joven estaba un tío suyo, cuya declaración ha sido también solicitada por el despacho Nájera-García Arconada, junto con la de otra amiga del agredido.

En la declaración de ayer, uno de los seis testigos citados, una joven llamada H. J. L. A., se ratificó en su testimonio ante la Policía. En ese acta policial, manifestaba que, estando el día de los hechos en el bar junto con su hermana y el supuesto agresor, K. S. P. E., que es amigo suyo, otra chica estaba en el establecimiento «incordiando y picando» al joven agredido, B. J. M. O., y que su amigo le comentó que el a la postre agredido le estaba «codeando e incordiando».

La joven señaló también que ella estaba a su vez discutiendo con otro chico que no tiene que ver nada con los hechos y que K. S. P. E. le agarró a ella del brazo para evitarlo. Entonces, el hermano de la joven (otro de los testigos ayer), pensando que K. S. P. E. le podía estar agrediendo, empujó a este, cayendo al suelo y parando cuando se dio cuenta de quién era y de que se conocían. Entonces fue cuando una joven (también citada ayer como testigo) que estaba sentada cerca de ellos junto a B. J. M. O. se acercó y le dio a K. S. P. E. «una cachetada».

En el momento en que H. J. L. A. le estaba levantando del suelo, sujetando a B. J. M. O. con la mano y tirándole hacia atrás diciendo «¡qué te pasa!», al darse la vuelta observó que B. J. M. O. tenía «media navaja clavada en el costado izquierdo», y K. S. P. E. le dijo, llorando y asustado, «se la metí, marica, se la metí». H. J. L. A. cogió en ese momento a su hermana (también testigo ayer) para que se fuera a casa y el dueño del bar «echó a todo el mundo del bar», incluido al herido, que tenía aún la navaja metida en el cuerpo, llevándoselo al centro de salud de La Puebla. Ella en ese momento ya no vio a K. S. P. E., pero su hermana vio que se lo habían llevado dos personas y que lo estaban golpeando. Después llegó la Policía y se lo llevaron detenido.

H. J. L. A., en su declaración ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Palencia, agregó que K. S. P. E. había consumido alcohol y drogas esa noche y que una vez le enseñó la navaja.

En cuanto al resto de testigos, el dueño del bar se ratificó en que esa madrugada de los hechos escuchó a varios clientes alzar la voz y vio a un individuo con un cuchillo, fue entonces hacia él y le redujo y le cacheó, sin encontrarle el arma, aunque tenía las manos ensangrentadas. Por su parte, M. L. A., hermano de H. J. L. A. y de M. C. L. A., se ratificó en lo dicho ante la Policía, que vio a un individuo con gorra que estaba hablando con sus hermanas, que discutió con él, que B. J. M. O. intermedió y empezaron a pegarse entre ellos.