UGT alerta de que los presos de Dueñas han hecho la comida sin la supervisión de cocineros

Ana Isabel y Belén, cocineras del centro penitenciario, ayer en la puerta de la prisión./Marta Moras
Ana Isabel y Belén, cocineras del centro penitenciario, ayer en la puerta de la prisión. / Marta Moras

El sindicato asegura que la falta de personal ha llevado a los presos a trabajar solos en la cocina «una semana entera de verano»

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

El discurso sobre los problemas por la falta de personal en las prisiones se suele centrar en los funcionarios, pero hay otros trabajadores que también están sufriendo la bajada del número de efectivos, como los médicos, que en enero pasarán a ser tres, cuando la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) es de ocho. Mientras, en marzo, la jubilación de uno de los doctores dejará el número de médicos en solo dos.

La enfermería está bajo mínimos y la situación en la cocina es similar, tal y como apunta Antonio G., el delegado de UGT en la cárcel de Dueñas, que afirma que se necesitan seis cocineros, pero solo hay trabajando cuatro. «La falta de personal y organización en la cocina es tal que ha habido varios días en los que los internos han tenido que hacer la comida sin la supervisión de ni un solo cocinero», inciden desde UGT, sindicato que alerta de que esta situación ha podido derivar en un problema grave, ya que aseveran que alguno de los internos que trabajó sin supervisión llegó a lavar la carne con una manguera que dispensa agua con jabón. Esta acción que denuncia el sindicato no acabó en intoxicación, pero no sirvió para que la dirección del centro plantease los turnos de una forma más equitativa, según explica Juan Antonio G. «Todas estas carencias en la cocina puede acarrear un riesgo alimentario en el centro penitenciario», sentencia.

Esas palabras del delegado sindical fueron corroboradas ayer por dos de las cocineras del centro, Ana Isabel y Belén, que aseguran que es de una gran importancia que los 26 presos que trabajan dentro del programa del taller productivo de cocina estén supervisados por personal cualificado. «En una cocina se trabaja con elementos que pueden llegar a ser peligrosos», afirma Belén, oficial de segunda, que explica que la comida es un bien con el que los internos realizan tratos y favores que la presencia de personal de la prisión consigue evitar.

«La comida tiene mucho valor en el módulo. Como consecuencia de la crisis, se nos quitó mucho dinero para poder comprar y el día que hay pollo, filetes, plátanos u arroz cocido hay mucho trapicheo porque este tipo de comida gusta mucho a la gente que hace deporte. Hay que controlar porque los internos pueden hacer comida para llevárselo a gente de los módulos», explica Belén poco antes de que Ana Isabel asegurase que la función del personal de cocina es primordial. «Tenemos un papel muy importante en la cocina. Si tienes a los internos bien comidos, no pasa nada, pero si se da la comida mal o va escasa, puede haber problemas. Se pueden preparar motines si no se hacen las cosas bien», añade Ana Isabel.

La preparación de las comidas por parte de internos sin supervisión hace que la organización de los menús no sea profesional y eso puede acarrear problemas para reclusos con alergias o dietas especiales. «Tenemos internos alérgicos, otros que no pueden comer ciertas cosas por asuntos religiosos y si no se lleva un control estricto, podemos tener un disgusto. Nuestra labor es fundamental», recalca Belén, que no es funcionaria de prisiones, pero hace hincapié en que su función en la cárcel es tan importante como la de cualquier compañero.