Aguilar de Campoo recuerda su historia

Dos ponentes, durante una de las sesiones, celebradas en el cine Amor./Nuria Estalayo
Dos ponentes, durante una de las sesiones, celebradas en el cine Amor. / Nuria Estalayo

Decenas de personas acuden a la tercera edición de unas jornadas que reúnen a expertos en diferentes ámbitos

NURIA ESTALAYOAguilar de Campoo

No cabe duda de que los aguilarenses se muestran interesados en conocer el pasado que les rodea y así lo han vuelto a demostrar con su numerosa presencia en las III Jornadas de Historia que se han celebrado esta semana en el Espacio Cultural Cine Amor. Durante las tardes del jueves y el viernes, cuatro ponentes muy conocidos por el público abordaron la guerra civil, el devenir del castillo de Aguilar, las cuevas y hallazgos arqueológicos y los cementerios invisibles.

El  historiador y periodista Wifredo Román Ibáñez abrió las jornadas contando a los asistentes cómo transcurrieron los enfrentamientos entre nacionales y republicanos en la comarca aguilarense desde julio de 1936 hasta agosto de 1937. Durante los 13 meses que ambos bandos se disputaron el territorio, hubo varios combates y en la villa aguilarenses se adentraron conocidos personajes. Entre ellos, el histórico dirigente comunista Santiago Carrillo, que llegó con una columna republicana el 20 de julio del 36. Y el mismísimo General Franco que permaneció en Aguilar dos días (el 14 y 15 de agosto del 37) para organizar el avance hacia el Cantábrico.

«Durante este último periodo Aguilar se convirtió en un importante punto neurálgico de la Guerra Civil y aquí se concentraron los soldados preparándose para la ofensiva nacional hacia Santander», comentó Wifredo Román, destacando además que por los alrededores aún se pueden encontrar restos de trincheras como en el Monte Bernorio, y los montes cercanos a Barruelo de Santullán –Cotejón, Cocoto o Sestillón–, hoy cubiertos de molinos,

Por su parte, Jaime Nuño, historiador de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, habló de la historia del castillo de Aguilar, desmontando algunos datos erróneos que se manejan aún hoy sobre este emblemático edificio aguilarense. Previamente, introdujo su charla afirmando que «no todo lo que hemos oído del castillo de Aguilar es verdad», y recalcó que la interpretación de la historia es «subjetiva porque la realiza un sujeto», invitando a la reflexión sobre la manipulación que siempre se hace de la Historia.

Durante su intervención, puso de manifiesto información errónea sobre los orígenes de esta fortaleza medieval que aún recogen algunos folletos, y sobre hechos históricos que se relacionan con la fortificación, pero que no tienen nada que ver con ella. «Han existido y aún existen varios lugares con el nombre de Aguilar, y aunque tienen diferente 'apellido' no siempre se menciona en los escritos, lo cual ha dado lugar a confusiones sobre lo acontecido en un lugar o en otro», justificó Nuño que aunque la mayoría de los oyentes se mostraron de acuerdo con él, se encontró con algún detractor en la sala.

El viernes el Cine Amor acogió al doctor en Prehistoria y Arqueología y presidente del IMBEAC (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico), Jesús Francisco Torres Martínez 'Kechu'.

Torres Martínez cerró las jornadas hablando de los misterios y enigmas que rodean a las necrópolis calcolíticas (Edad del Cobre) de origen celta, tanto en España, muchos hallados en la comarca aguilarense, como en otros países europeos, donde se han encontrado grandes cantidades de estos espacios rituales, pero no hay restos humanos.

«En la Braña hay muchos túmulos, unos 100, pero no se han encontrado ni rastro de huesos humanos», afirmaba Kechu el viernes, concluyendo que la respuesta de estos cementerios sin esqueletos podría estar en las ceremonias religiosas que aún se llevan a cabo en la India, muy similares a las que tenían lugar en Europa en la Edad del Cobre. En la India, como también ocurría en Europa, se incineran los cadáveres, y tras ello se lanzan al río. Esto da lugar a pensar que los muertos europeos también pudieron terminar en el agua y por eso hay millones de desaparecidos que no se encuentran. Las jornadas estuvieron coordinadas por el bibliotecario Enrique Bravo y el historiador Alberto Corada.