El colegio Marista gana la competición regional de creación de robots de Lego

El equipo junior del colegio Marista Castilla de Palencia./
El equipo junior del colegio Marista Castilla de Palencia.

Los palentinos, que pasan a la fase nacional, se han impuesto en un torneo con doscientos participantes

J. SANZ

r retos creativos a los jóvenes, fomentar el trabajo en equipos y favorecer, de paso, la estimulación temprana de las vocaciones por la investigación científica», resume el director de la Escuela de Informática de la Universidad de Valladolid, Benjamín Sahelices, responsable de la organización de la competición de robot autónomos contruidos con piezas de Lego que acogió ayer el Campus Miguel Delibes de Valladolid. Doscientos escolares, repartidos en dos grupos de entre 6 y 9 y 9 y 16 años, participaron en un concurso en el que cada equipo debía presentar un robot programado, en el caso de los mayores, para superar una serie de obstáculos por sí mismo en un circuito lleno de trampas. Los pequeños, por su parte, debían presentar creaciones más sencillas, pero también con piezas móviles.

La parte competitiva de la First Lego League, algo así como la liga iniciática de piezas de la firma danesa, tuvo lugar en la Escuela de Informática, en la que dieciséis equipos de cinco provincias de la comunidad (Valladolid, Palencia, Salamanca, Ávila y Zamora) compitieron con sus robots en una carrera con distintas pruebas que debían cubrir en un máximo de dos minutos y medio. El equipo de los Wallies del Colegio Marista Castilla de Palencia obtuvo el primer premio y acudirá el próximo 22 de marzo a la final nacional que se celebrará en Canarias.

Los informáticos en ciernes contaron para sacar adelante sus robots y programarlos con una serie de entrenadores procedentes de sus propios colegios e institutos o de la Universidad. «Cada equipo explica su trabajo ante los jueces y se valora tanto su exposición como la posterior competición con un circuito idéntico para todos», señalan los organizadores.

En el caso de los más pequeños, la cita elimina su carácter competitivo, si bien sus creaciones, vinculadas con algún valor educativo, también debe contar con algún tipo de pieza móvil. «Los participantes aprenden a trabajar en equipo, deben realizar una exposición en público y, además, puedes despertar su interés por la ciencia», incide David Escudero, un profesor de la UVAque entrena a los dos equipos del Colegio García Quintana, que participó en la cita junto a otro del Cristo Rey y uno más del Marista Castilla (Palencia). Los cuatro grupos recibieron distintas menciones por sus creaciones. «Aquí no se trata de competir sino de divertirse y aprender», resumen los organizadores.