Un palentino en la corte del ‘zar’ lituano

Santi y Sabonis, con una bandera española en el Europeo que la ÑBA ganó en Lituania./
Santi y Sabonis, con una bandera española en el Europeo que la ÑBA ganó en Lituania.

Santiago Hidalgo, íntimo de Arvydas Sabonis, acudió al cincuenta cumpleaños del mítico jugador en Palanga

RICARDO SÁNCHEZ RICO

El Pabellón de Deportes de Palanga, ciudad turística en el oeste de Lituania, a orillas del mar Báltico, fue escenario el pasado sábado de la fiesta de cumpleaños del legendario Arvydas Sabonis, el mítico jugador nacido en Kaunas y considerado uno de los mejores pívots del mundo desde la década de los ochenta del siglo XX hasta el inicio del siglo XXI. No era una fiesta cualquiera, era la celebración del cincuenta cumpleaños del gran Sabas, el gigante de 2,21 metros medalla de oro en los Juegos de Seúl 88 con la Unión Soviética, bronce con Lituania en Barcelona 92 y Atlanta 96, campeón del mundo en Cali en 1986 y oro en el Europeo de Alemania en 1985 con la URSS, por citar algunos de sus logros. Arvydas Sabonis, el zar lituano, llegaba al medio siglo de vida, y la celebración fue por todo lo alto. En esa corte improvisada en que se convirtió el Pabellón de Deportes de Palanga, con la presencia de ministros lituanos, de artistas de renombre en el país báltico, de exjugadores de baloncesto míticos como Valeri Tikhonenko o Aleksandr Volkov, entre bandejas de langosta y botellas de Don Perignon se movía con soltura Santi Hidalgo, el Richy Castellanos de Palencia, tan locuaz, bon vivant y amigable como siempre. Era, junto al representante de Sabas, Arturo Ortega, y a un malagueño amigo íntimo del zar, uno de los tres españoles presentes en la fiesta, que acaparó flashes y cámaras en la entrada y llenó al día siguiente páginas en los diarios lituanos. ¿Qué hacía allí este palentino de 52 años, secretario del Ayuntamiento de Tariego y más conocido en Palencia que el Cristo de Victorio Macho? La respuesta es fácil, acompañar en un día tan especial a su gran amigo Arvydas Sabonis, con quien le une un férreo vínculo cultivado desde hace 25 años, cuando el pívot lituano fichó por el antiguo Fórum Valladolid.

«Mi primo es Javier Alonso Díez, médico del Fórum Valladolid. Cuando el club fichó a Sabonis en 1989, nadie pensaba que pudiera rendir a un buen nivel, después de la rotura del tendón de Aquiles que había sufrido tres años antes. Pero mi primo consiguió recuperarle físicamente, hasta el punto de que, tras tres temporadas en Valladolid, fichó por el Real Madrid, equipo al que llevó a ganar la ACB en 1993 y 1994, y la Euroliga en 1995», comenta Santi Hidalgo, que se encargó en aquella época de hacer de cicerone de Sabonis fuera del Polideportivo Pisuerga. «Él no había salido antes de la Unión Soviética y estaba acostumbrado a otro tipo de vida. Apenas hablaba. Yo empecé a llevarle a mi bodega en Cubillas, donde hacíamos fiestas, y él empezó a soltarse. Sabonis es todo bondad y una persona muy divertida, a pesar de que su imagen es de tipo serio y hosco, y empezó a cogerme mucho cariño», señala Santi Hidalgo, que enseñó a Sabas a beber en porrón y a brindar con el típico arriba, abajo, al centro y pa dentro, que ha traspasado fronteras y ahora se recita en lituano. Fue Santi el primer amigo de Sabonis en España. «Al año siguiente se casó y nos invitó a mí y a mi primo a su boda», apunta Santi Hidalgo, que incide en cómo esa amistad cimentada en Valladolid fraguó como el cemento y en cómo siguió en contacto permanente con Sabonis durante su estancia en Madrid, adonde viajaba con frecuencia y celebraba títulos junto a su amigo y a compañeros como Antonio Martín y Biriukov. «Recuerdo que Sabonis decía que fichar por el Madrid le salvó la vida, porque en Valladolid tenía mucha fiesta», apostilla este palentino de 52 años, que también se desplazó dos veces a Portland, a los Estados Unidos, cuando el gigante lituano fichó por los Trail Blazers de la NBA. «Allí conocí a Scottie Pippen, a Rasheed Wallace, a Tim Duncan, a Marchulonis», recuerda Santi Hidalgo, que ha compartido vacaciones con Sabonis en la lujosa casa del lituano en Torremolinos (Málaga) y que ha fondeado en Formentera subido en el yate del mítico jugador, junto a toda su familia.

Santi Hidalgo ha estado diez veces en Lituania, pero la fiesta del pasado sábado en Palanga fue memorable. «Llegué a Palanga el miércoles, me hospedé en el hotel que Sabonis tiene allí, que es de lujo. El jueves estuve a mi aire porque Sabonis estaba en Kaunas en un homenaje, pero el viernes ya estuvimos juntos, y el sábado fue alucinante. Me hacían fotos al bajarme del coche, el pabellón estaba espectacular, decorado como si fuera Nochevieja, con presentadores y con pantallas gigantescas donde pasaban vídeos de Sabonis y de su hijo Domantas, que está en la Universidad de Gonzaga, comparándolos. Allí estaba la elite de Lituania, todos vestidos de fiesta, y cuando Sabonis cogió el micro para pronunciar unas palabras, dijo a la gente que no se preocupara de la fiesta, que allí estaba su amigo Santi de Palencia. Fue muy emotivo», recuerda Santi Hidalgo, que le regaló a Sabonis un cartel de toros de 1977 de la primera novillada en la Maestranza de Sevilla. «Sabonis es un tío encantador, amigo de sus amigos y muy divertido. En la fiesta, llevaba una pajarita con luces», comenta Santi Hidalgo, que pasó una velada de lujo rodeado de belleza y bellezas, trabando amistad con uno de los dueños del Maccabi Tel Aviv y departiendo con su amigo Tikhonenko, que también coincidió con Sabonis en el Fórum Valladolid. «El día después estuvimos ya en familia en el hotel, con sus hijos y con su mujer, Ingrida», apostilla este palentino acérrimo de los toros e íntimo también del diestro Enrique Ponce, a quien conoció por medio de su mujer, Paloma Cuevas, con quien Santi guarda una entrañable amistad de los tiempos en que su padre, Victoriano Valencia, era el empresario de la plaza de toros de Palencia.

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