Los juguetes educativos que no verás en la televisión

Los niños alucinan con el sonido que generan las canicas al caer por los árboles musicales. /Reportaje fotográfico de ESTIBALIZ SANTAMARÍA
Los niños alucinan con el sonido que generan las canicas al caer por los árboles musicales. / Reportaje fotográfico de ESTIBALIZ SANTAMARÍA

Pedimos a dos expertos en pedagogía que nos ayuden a redactar una carta a Olentzero y a los Reyes Magos con juguetes que ayuden al desarrollo de los niños

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Ya se deja ver el resplandor bajo la puerta. Es el reflejo del candil de Olentzero, la estrella de los Reyes Magos o las luces de galibo del trineo de Santa Claus. Eso lo decides tú. Lo que no es negociable es el calendario. En unos días hay que llenar de regalos el pie del árbol que has montado en el salón. Y aunque la tele te bombardee desde hace meses con ideas para regalar a los más pequeños, sabes que no necesariamente eso es lo que necesitan.

Charlamos con dos especialistas que no siguen el camino marcado por las multinacionales. Ibon Usandizaga, cofundador de Altermetodo Zentroa, una escuela especializada en la metodología Montessori en Bilbao y con Iciar Cirarruista, fundadora junto a su hermana Begoña de Alupé, que distribuye online materiales didácticos y juguetes que no acostumbras a ver en los anuncios de la tele. El reto, tan sencillo como complicado. Que nos ayuden a hacer un carta a Olentzero o a los Sabios de Oriente con la edad del niño como única pista. Aquello del: '¿si mi hijo tiene tantos años, cuál es el mejor regalo?'

Lógicamente, la pregunta no tiene una respuesta correcta. Quizá ni la tenga. Pero si hay muchas opciones incorrectas. Y de ellas es de las que debemos tratar de huir. «Nuestro planteamiento es que el trabajo con los niños se lleve a cabo no clasificándolos estrictamente por edades, sino más bien valorando en qué momento de su desarrollo se encuentran. No manejamos un esquema cerrado de actividades y juegos en función de la edad y sí tenemos en cuenta su grado de dificultad», explica Usandizaga. En su academia se trabaja según la experiencia de los pedagogos más reputados en estos momentos: Maria Montessori, Rudolf Steiner -el creador de las escuelas Waldorf-, Francesco Tonucci… Son fundamentalmente las líneas pedagógicas que ha adaptado para si la Ikastolen Elkartea y que luego adecua al entorno en cada una de sus cooperativas de enseñanza.

«Debemos preocuparnos por ver qué despierta el interés del niño en cada momento para ofrecerle el juguete que pueda llevarle a mejorar su aprendizaje natural» iciar cirarruista

Podemos estructurar tres momentos en el desarrollo de un niño. Una primera etapa de los 0 a los 3 años, una segunda hasta los seis y la tercera, más amplia, de los seis a los doce al inicio de la pubertad. Bendito momento.

«Entendemos que a cada niño corresponde un proceso de aprendizaje diferente y nuestro rol, el de los adultos, como guías, es acompañarlos en éste ayudándoles a desarrollar al máximo sus aptitudes. Para ello debemos ofrecer un ambiente preparado, en el que el orden tiene gran importancia, y accesible y ello les ayudará, a su vez, a que su aprendizaje sea más ordenado explorando por sí mismos». Resumiendo. Hay que estar 'al loro', que diría Tierno Galván o ' atentos al período sensible', en palabras de Maria Montessori. Es decir, «preocuparnos por ver qué despierta el interés del niño en cada momento para ofrecerle el juguete que pueda llevarle a mejorar su aprendizaje natural», señala Cirarruista.

Primera etapa HASTA LOS 3 AÑOS

Hasta los 3 años aproximadamente, lo más interesante es que los niños disfruten de su propio movimiento libre y espontáneo. «En esta etapa les ofreceremos materiales desestructurados, es decir, materiales de diferentes tamaños, formas y texturas, generalmente de la vida cotidiana», señalan ambos expertos. Una idea para la carta del Olentzero pueden ser un 'Cesto de los tesoros'. «Los más pequeños, los que acaban de llegar al mundo no necesitan juguetes, lo que necesitan es jugar. Quieren descubrir el mundo que les rodea y para eso tienes dos opciones, que lo hagan ellos o entregarles un diseño de un adulto que ha pensado cómo debe ser la experiencia de un recién nacido», explica la juguetera.

En ese sentido, el 'Cesto de los tesoros' -una caja con cosas, por decirlo rápido y mal- es todo lo que necesitan los más txikis. «Materiales de la vida cotidiana», especifica Usandizaga. «Por ejemplo: anillas de madera, pinzas de madera, recipientes de metal, cestos de mimbre…». Ese cesto se puede hacer en casa u optar por alguno de los que ya existen en el mercado. «Queremos que ponga en marcha sus cinco sentidos», por lo que debe llevar objetos naturales: pueden ser piñas, piedras, conchas, un trozo de corteza de un árbol. Cosas de madera: menaje de cocina (algunos juguetes que simulan ser alimentos son espectaculares), pinzas de la ropa, un pincel. Algo de metal: un colador, un manojo de llaves, una cadena, Papel o cartón: por ejemplo, una huevera o el tubo interior del papel higiénico. Diferentes tejidos: un ovillo de lana, un monedero de piel, una goma de pelo, un tapón de corcho…

Motricidad fina

«De este modo, trabajaremos más sobre su motricidad fina, es decir, aquellos movimientos que requieren mayor precisión y coordinación, que sobre su motricidad gruesa (sentarse, gatear, andar, subir, bajar, sortear obstáculos). Al mismo tiempo, ello les ayudará a fomentar su imaginación y su creatividad, dando diferentes usos a estos materiales o juegos o creando sus propios 'minimundos' en los que jueguen sin parar», dice el responsable de Altermetodo Zentroa

Con esa misma idea, otros tres juguetes muy interesantes son los 'Enanos de madera' -conocidos como Nins, el ya famoso 'Arcoiris doble' y el 'Árbol musical'. Éste último es una preciosidad. «Siempre bajo tu supervisión», incide Cirarruista, porque se usan canicas. El juego es sencillo. Solo hay que dejar caer la canica y las notas musicales le envolverán todo a medida que la bola vaya golpeando cada una de las lengüetas de colores del árbol .«El niño descubrirá el ritmo, un elemento fundamental a la hora de aprender a hablar». Y el seguimiento del recorrido de las canicas ejercitará sus músculos oculares. «Ésos que necesitará bien fuertes dentro de unos años, cuando tenga que aprender a leer».

En todas estas pedagogías Montessori, Waldorf, etc hay algo del 'dar cera, pulir cera' del señor Miyagi. Los chicos interiorizan rutinas que les serán importantes más adelante de una manera inconsciente. El 'Arcoiris doble' , por ejemplo, es muy útil para trabajar la coordinación ojo-mano. Todos los arcoiris Waldorf cumplen esta función. «Lo mejor del doble es que tiene una parte con un poste central en el que ensartar las piezas y eso trabaja la precisión además de la visión espacial a la hora de crear las formas que a ellos se les ocurra», añaden desde Alupé.

Los Nins, por su parte, aportan una información sensorial muy valiosa que no tienen los muñecos tradicionales. Son materiales tan sencillos que podrán inventar con ellos los juegos que quieran cada día. Básicamente son unos duendes de madera pintados de colores. «Además, hay que tener en cuenta que están empezando a descubrir sus emociones y es probable que las saquen a relucir mientras juegan. Estos duendes no tienen cara -no está dibujada-, y así, como el juguete no condiciona al niño, podrán aprovechar ese rato de juego para canalizar lo que sienten».

Segunda etapa ENTRE 3 Y 6 AÑOS

«Entre los 3 y 6 años aproximadamente es importante que empezamos a ofrecer a los niños la oportunidad de ser partícipes de las actividades del día a día: recoger y limpiar la mesa, regar las plantas, pasar la escoba o lavarse las manos, abrochar botones, atar cordones y abrir y cerrar cremalleras…, fomentando así su autonomía e invitándolo a sentirse parte de nuestra sociedad, como ser social que es», continúa Usandizaga. «Estas actividades y juegos son muy importantes para el desarrollo de los músculos de la mano, como paso previo al inicio a la escritura».

Es el momento de ir poco a poco aprendiendo los sonidos de las letras y la forma que corresponde a cada uno de esos sonidos. Del mismo modo, nos iremos acercando a los conceptos matemáticos. «Pero huimos del lápiz y el papel y trabajamos con materiales y juegos de forma manipulativa, tanto en conceptos referidos al lenguaje como en conceptos matemáticos».

'Abejas en la colmena' es un juguete que consigue todas estas cosas de una manera natural. Es tan sencillo como coger con unas pinzas unas abejas de madera de dentro de unos bloques huecos. Este juego está pensado como entrenamiento para aprender a escribir.

«¿Que tiene que ver este juego con la escritura? Que aprender a utilizar la pinza fortalece los músculos de la mano que deberán estar fuertes para que aprender a escribir sea más sencillo para ellos. No hay gran diferencia entre sujetar unas pinzas y un lapicero», dice Cirarruista.

Más matemáticos, pero igualmente didáctico son los 'Bloques escalonados para contar'. En principio son unas piezas de madera para que el niño haga figuras o torres imposible que se acaban cayendo al suelo. Sin embargo, esconden mucho más. A plena vista. El juguete consiste en 100 piezas. Diez de cada color. Cada decena tiene un tamaño. Y 'casualidad' las más grandes son 10 veces mayores que las pequeñas y justo el doble de las quintas en tamaño. Si pones una de la segunda fila y dos de la cuarta resulta que es igual de alto que la de la décima fila... ¿Lo pillas? Pues son dos más dos.... .

Resolver conflictos

Otra de las facetas que hay que trabajar en esta etapa es que los niños vayan adquiriendo, asimismo, habilidades como la capacidad de hablar ante otros, la capacidad de resolver conflictos entre iguales o con una persona adulta y vayan desarrollando el pensamiento crítico. La lógica.

'Los tres cerditos' es un juego pensado para ello. No sigue las reglas del cuento. Aquí nadie sopla. Es más elaborado. Se trata de colocar en un tablero las casas, los cerdos y el lobo. Hay que hacerlo según el reto que plantea un libro de normas. El dibujo marca la posición de los animales y el niño tiene que colocar las casas, de distintas formas, en el tablero, de tal forma que encajen, que los cerdos queden dentro a refugio u el lobo fuera. «Las posibilidades de trabajar concetos no solo espaciales y lógicos sino éticos con los niños es enorme», destaca Cirarruista.

Tercera etapa DE SEIS A DOCE AÑOS

«A partir de los 6 años aproximadamente, comenzamos a trabajar en mayor medida temas culturales, hacemos hincapié en aquello que les aporta conocimiento sobre su entorno, algo que, no obstante, venimos trabajando desde edades más tempranas. Entre los 6 y los 12 años, grosso modo, tendemos a los materiales, juegos y dinámicas que favorezcan el aprendizaje a través de la investigación y las experiencias, a través de los sentidos. Apostamos por juguetes y materiales que planteen retos intelectuales, que les hagan pensar. Es mucho más acertado y útil enseñar a pensar que a memorizar», asegura Usandizaga.

«Partiendo de que los niños son seres sociales, recomendamos también juegos que den lugar a la interacción entre niños y con adultos, que propicien dinámicas de grupo y permitan reforzar la empatía, el agradecimiento y la confianza en uno mismo».

Una forma divertida de consguirlo, en la que puede participar toda la familia, es el 'Circuito de canicas Roundabout'. Llevemos los juegos de construcción un paso más allá. Este juego incluye 40 piezas con las que construir tantas estructuras como el niño sea capaz de imaginar. Eso sí, las canicas deben poder completar el recorrido. Todo un reto que favorece la comprensión de conceptos espaciales y leyes físicas. «Fundamentalmente desarrolla la habilidad manual y la coordinación; demuestra la relación entre causa y efecto y mejora la atención sostenida de los niños», desarrolla Cirarruista. .

'IQ Fit' es otro juego de lógica adecuado para estas edades. Se parece al 'Tetris', pero completamente analógico. Se trata de 120 desafíos para construir en 2D y 3D, en un estuche portátil. Se colocan todas las piezas sobre la tapa y se elige un desafío. El niño se tendrá que concentrar. Lo que desarrolla la mente y sus emociones. Ayuda a tolerar la frustración, porque no es fácil de resolver y ejercita la memoria.

Finalmente, 'Camelot' es otro juego de lógica y de resolución de un conflicto. Son varias piezas con las que se construye un puente que permita unir dos torres en las que están encerrados respectivamente la princesa y un caballero . Va acompañado por un libro que propone hasta 48 retos que se superan con la combinación de once piezas de diferentes tamaños y colores. Desarrolla el ingenio. Entrena la visión espacial. Estimula el pensamiento lógico y lo mejor es que el niño gana en autoestima e iniciativa al resolver cada uno de los desafíos. «A fin de cuentas, se trata de eso -reflexiona Cirarruista- de hacer de nuestros hijos personas capaces, equilibradas emocionalmente y felices». Asusta. Pero no más que el resplandor que ya se ve por debajo de la puerta. Christmas is coming.

 

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