Temístocles González

«En la vida y los negocios, es muy importante una buena agenda»

Felipe González./Ignacio Gil
Felipe González. / Ignacio Gil
Tomás Val
TOMÁS VALValladolid

Les voy a contar un chascarrillo antiguo, como de unos 2.500 años. Tras la victoria de los atenienses sobre los persas, en la batalla de Salamina, los comandantes griegos hicieron una votación para decidir cuál de ellos había sido más decisivo para el triunfo. En primer lugar, todos se votaron a sí mismos. En segundo lugar, todos eligieron a Temístocles. Imagino que si semejante votación se efectuara entre los políticos españoles para averiguar quién es el más importante de nuestra historia reciente, todos alzarían el dedo. Después, si el buen juicio impera, votarían por Felipe González. Es muy probable que el elegido fuera Adolfo Suárez, pero eso me estropearía el artículo. Así pues, sigamos con Felipe González, el hombre clave en la modernización de España, el gobernante que en catorce años nos colocó en el mundo y en la modernidad. El socialista Felipe González; el mismo que, según nos contó hace poco uno de los hijos de la fallecida duquesa de Alba, asesoró a la familia Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart para pagar menos impuestos con motivo de la herencia. Cayetano Martínez de Irujo, que en esa entrevista asegura haber pasado muchas necesidades –se calcula que su familia es poseedora de 34.000 hectáreas–, recurrió al expresidente y, dice, este le dio un croquis y las consignas para llegar a la deducción de una donación en vida. Yo no sé si para ese consejo –donar en vida– hacía falta un antiguo mandatario que se codeaba con Helmut Kohl, François Mitterrand, Olof Palme, Bill Clinton o Yaser Arafat. Cualquier asesor fiscal de medio pelo podría haberlo hecho. A no ser, como pensaría un desconfiado, que ese croquis y esas consignas incluyeran algún número de teléfono. En la vida y los negocios, es muy importante una buena agenda.

Qué maravilloso país es España. El líder de los viejos descamisados, Isidoro, asesorando a la aristocracia acerca de cómo ahorrarse impuestos. Cosas veredes. Algo así sucedió con Temístocles. Acabó de asesor en la corte persa, bailándole el agua a Artajerjes, hijo de aquel Jerjes a quien Temístocles derrotó en Salamina. Murió en Magnesia, una ciudad de mierda, de la que le nombraron gobernador.