Prebendas

«El sainete del uso del apartamento de las Cortes es un caso de inexperiencia, institucional y comunicativa, mezclado con deslumbramiento y una pizca de obstinación política»

J. I. Foces
J. I. FOCES

No sabemos si Ciudadanos ha llegado a la política regional para regenerar (como pomposamente repite el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea), pero está claro que para generar, sí; sobre todo polémicas. Alguna tan estéril y grotesca como la de las dependencias privadas que la sede de las Cortes pone, desde que fue abierta en 2007, a disposición de su presidente. Si desde entonces han ocupado el principal sillón legislativo, tan bien pagado como dotado de medios, tres dirigentes del PP (José Manuel Fernández Santiago, Josefa García Cirac y Silvia Clemente), ¿por qué salta la polémica con el cuarto, de Ciudadanos, Luis Fuentes? ¿Y por qué se ha estado cebando, principalmente desde la Presidencia de las Cortes, semejante controversia, hasta derivar en sainete para regodeo general?

Estamos ante un caso de inexperiencia, institucional y comunicativa, mezclado con deslumbramiento y una pizca de obstinación política. El dirigente de Ciudadanos es el único de los cuatro de la nueva sede que ha manifestado su deseo de utilizar la vivienda privada, nada sobria, por otra parte, como todo lo que atañe a la sede de las Cortes (muebles de diseño, maderas, cuadros, alabastro...). Y, es más, es el único cargo público regional que en los últimos 40 años ha llegado a una sede con vivienda para su máximo responsable que se expresa en esos términos. Ni delegados del Gobierno de España, ni subdelegados, ni delegados de Hacienda, por citar tres casos de cargos civiles con vivienda en las sedes que ocupan, se manifestaron públicamente sobre el asunto. De ahí lo de la inexperiencia: ni nadie cuestionaría que el presidente de las Cortes ocupase, eventual o toda la semana, la vivienda que tiene a su disposición, ni nadie le preguntaría si no lo hubiese dicho él. Por eso cabe pensar que cierta dosis de deslumbramiento ha teñido tal actuación: si de repente se empiezan a dirigir a tí como señor presidente, ponen a tu cargo un equipo personal que te lleva hasta las carpetas y empiezas a viajar en un coche oficial de alta gama y con cristales tintados, la obnubilación está servida. Añadan a ello 73.211 euros brutos de sueldo al año, otros 21.600 euros libres de impuestos, un teléfono móvil, una tablet... ¡Cuánto fascina el alabastro! Por eso, ante tal circunstancia lo aconsejable es no añadir obstinación de comunicados, explicaciones, visitas al apartamento..., que al afectado le llevan a pensar que es una serpiente de verano alimentada por el PSOE (sic), cuando a los socialistas y al público en general la Presidencia de las Cortes les ha puesto alfombra roja, que conduce a un pensamiento: la política tiene lujos y prebendas.

«Añadan a ello 73.211 euros brutos de sueldo al año, otros 21.600 euros libres de impuestos, un teléfono móvil, una tablet...»

«Aquel magnífico edificio de Valladolid que aloja las Cortes de Castilla yLeón, un edificio digno del Bundesrat alemán (...) En las visitas, el guía admite en voz baja: 'Quizás nos salió un poco grande'», escribió en 2012 el periodista Enric Juliana en su libro 'Modesta España. Paisaje después de la austeridad' (RBA Ediciones). «Donde la gente antes veía orgullo regional ahora observa abuso», agregaba.

Las prebendas políticas mal explicadas es lo que tienen. Y pesan como una losa.