Podemos ordena ideas

Iglesias pinchará en hueso si insiste en exigir un Gobierno de coalición y su electorado no perdonaría que forzara nuevas elecciones

Pablo Iglesias./EFE
Pablo Iglesias. / EFE
El Norte
EL NORTE

Hoy se reúne en torno a Pablo Iglesias el Consejo Ciudadano de Podemos –máximo órgano entre asambleas–, tras una semana de reflexión silenciosa en que los congregados habrán digerido el importante revés experimentado por Unidas Podemos, que ha perdido 1,3 millones de votos y ha bajado de 71 a 42 escaños con respecto a 2016. La formación morada analizará las causas de este serio contratiempo y fijará la estrategia futura, ya que se juega mucho en las municipales y autonómicas; además, Iglesias está empeñado en formar un Gobierno de coalición con el PSOE, algo que de momento no entra en los planes de Pedro Sánchez. Probablemente se debatirá también la posible convocatoria de un Vistalegre 3 para reorganizar el partido tras la marcha de Errejón, e incluso debatir la continuidad del propio Iglesias. La caída de Unidas Podemos, continuación de la ya experimentada entre las elecciones de 2015 y 2016, se ha debido en parte a la misma causa estructural de entonces: la pérdida de transversalidad de la formación populista y su confinamiento en el nicho que ya ocupaba Izquierda Unida. Aunque ha pesado el voto útil, la formación de Iglesias también ha cometido incoherencias –como la negativa a investir a Sánchez en 2016, pasando por su posición favorable a un plebiscito en Cataluña y por algunas depuraciones internas de difícil explicación– y ha experimentado abandonos difíciles de asimilar, como los de Errejón, Bescansa, Alegre… En cuanto a la fórmula de cooperación con el PSOE, la resistencia de los socialistas a la coalición se debe a que, junto con coincidencias innegables en políticas sociales y en otras materias, hay diferencias reseñables en política económica o en política exterior que hacen más recomendable una asociación a la portuguesa, basada en sucesivos acuerdos programáticos sobre asuntos tasados y concretos. La incompatibilidad ideológica e histórica entre el PSOE e IU no parece superable y el éxito del modelo de colaboración de la izquierda encabezado en el país vecino por António Costa, que seguramente superará con éxito la prueba electoral de otoño, proporciona a las formaciones españolas pautas difícilmente mejorables. Por ello, Iglesias pinchará en hueso si persiste en su exigencia de una coalición, y en esta ocasión en el electorado no le perdonaría que forzara otra vez unas nuevas elecciones.