Plagio

«Reparas entonces en el texto. Punto por punto, el reportaje que yo había escrito dos días antes»

Página plagiada del año 2003. /El Norte
Página plagiada del año 2003. / El Norte
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Tampoco era el Pulitzer del periodismo patrio, vaya, apenas un reportaje previo de un partido copero, allá en 2003. El rival del Real Valladolid, mi mundo laboral entonces, era el Mallorca. Y allí había recalado el futbolista camionero, Walter Pandiani, al que tenía en la memoria reciente por un penalti dudoso, un triplete y esa forma de jugar que hacía pocos amigos entre los rivales. Diego Costa antes de Diego Costa. Oliver Khan jugando de ariete. El odioso número nueve de Quentin Tarantino. Busqué estadísticas, repasé los partidos que había hecho contra el Real Valladolid. Y luego lo escribí.

Dos días más tarde mi compañero Gabriel Villamil y yo aterrizábamos en Son Sant Joan. Lo primero, como era habitual, comprar los periódicos locales en un quiosco. Sí, amigos, 2003, no existía ni el iPhone, la conexión por el móvil era una broma de mal gusto, vivíamos sin redes sociópatas... El siglo XX del siglo XXI. Y allí, al abrir uno de los diarios, una foto de Pandiani contra el Real Valladolid. De las que te suenan conocidas. «¡Es nuestra!», reclama el fotógrafo. Reparas entonces en el texto. Punto por punto, salvo el segundo párrafo, el reportaje que yo había escrito dos días antes. Entero.

¿Y la firma? A medias. «Fulanito/A. G. Encinas». Con un par. Como si tuviera permiso. Como si hubiera hecho más esfuerzo que 'copipastear', como dice la chavalada de ahora. El director de El Norte entonces, Carlos Roldán, llamó a su director. La respuesta fue: «No es para tanto». No sé dónde acabaría aquel compañero tan perezoso, pero su director trepó y trepó hasta ser hoy un contertulio famosísimo. Es lo mejor de carecer de escrúpulos, que se llega alto.