Pelotazo

Confío en que cualquier proyecto nuevo se aleje bastante de aquellos que pretendían levantar mil o dos mil viviendas en terrenos donde todo se hacía por la Patria

Estado del viejo cuartel de Artillería./J. S.
Estado del viejo cuartel de Artillería. / J. S.
Francisco Cantalapiedra
FRANCISCO CANTALAPIEDRAValladolid

Los cuarteles abandonados en la capital y en la provincia son el ejemplo vivo del fracaso de quienes soñaban con dar otro pelotazo y recibieron el balón en los hocicos. Ignoro quiénes son los máximos responsables de este despropósito que ha dejado un acceso a la capital 'adornado' por los restos de Uralita, las chabolas de Juana Jugán y las instalaciones militares que aún siguen en pie, por decir algo. A pesar de que ni Artillería ni el Conde Ansúrez me parecen edificios bonitos, tenían su pequeña historia y cumplían una misión muy alejada de la ruina y la guarrería en que se han convertido en unos pocos años.

La hemeroteca de este periódico está llena de reportajes sobre el expolio al que han sido sometidos ambos por la actividad de drogadictos con chisquero, indigentes sin hogar, pintamonas con espráis y butroneros haciendo boquetes en la pared para rematar el saqueo.

Por no hablar de esos 'especialistas' que, soplete en mano, cortaron y desmantelaron las vigas, las ventanas y cualquier cosa de valor.

Puede que ahora haya alguna esperanza para esos devastados edificios, pero confío en que cualquier proyecto nuevo se aleje bastante de aquellos que pretendían levantar mil o dos mil viviendas en terrenos donde todo se hacía por la Patria. El único consuelo que nos queda a los resentidos es que la inmobiliaria que compró los dos citados palmó más de noventa millones de euros. Como diría don Rodrigo Rato: «es el mercado, amigo».