Dos mujeres

«La listeza de Ana Pastor (cría fama) radica en su discreción, en que se la haya tomado en serio siempre. En no haber metido la pata»

Ana Pastor y Carmen Calvo. /Miguel Gómez
Ana Pastor y Carmen Calvo. / Miguel Gómez
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Tanto en común, tantas diferencias. Carmen Calvo y Ana Pastor, a la que Pablo Casado ha puesto de segunda por Madrid (la ocurrencia de Adolfo Suárez Illana como segundo es ahora la ocurrencia de Adolfo Suárez Illana como tercero). Un chiste clásico. El de aquella chica guapa que no habla en toda la noche en una cena. Al final, alguien le pregunta por qué. «¿Pa qué? ¿Pa cagarla?», dice ella. Carmen Calvo nunca ha sido esa chica, ni como ministra de Cultura con Zapatero ni como vicepresidenta con Sánchez. La listeza de Ana Pastor (cría fama) radica en su discreción, en que se la haya tomado en serio siempre. En no haber metido la pata. Como ministra o como presidenta del Congreso. Aunque fuera quien en ese cargo más cerca estuvo del jefe del poder ejecutivo. Aguantó en la Mesa como vicepresidenta tercera «por patriotismo y para defender la Constitución» sin que se le cayeran los anillos, decía. Ay (estoy poniendo cara de la Gata Loca).