Modelo portugués

«Nueve años después del rescate, Portugal es hoy uno de los miembros más virtuosos de la UE»

Mario Centeno, ministro de Economía de Portugal. /AFP
Mario Centeno, ministro de Economía de Portugal. / AFP
ANTONIO PAPELL

Antonio Costa, secretario general del Partido Socialista portugués y magnífico alcalde de Lisboa entre 2007 y 2015, se convirtió en primer ministro en noviembre de 2015 tras un fallido Gobierno de once días del conservador Pedro Passos Coelho (PSD), que había ganado las elecciones con 102 escaños en un parlamento de 230. Tras hábiles y pragmáticas negociaciones, Costa, al frente de la segunda fuerza en votos (86 escaños), consiguió el respaldo del Bloco de Esquerda (BE), con 19 escaños; del Partido Comunista de Portugal (PCP), con 15 escaños, y del Partido Ecologista Os Verdes (PEV), con dos. La suma de estas organizaciones se impuso al bloque conservador. Costa tuvo una acogida escéptica dentro y fuera de Portugal, dado el histórico odio entre su partido y el PCP. Tuvo también que bregar con con el rechazo expreso de parte de la oligarquía financiera y del mundo empresarial, y su gobierno fue bautizado irónicamente por adversarios como el de la 'geringonça', una cosa mal hecha que, sin que nadie sepa cómo, funciona.

Los partidos que se prestaron a aquella operación no formaron coalición, sino que han funcionado mediante acuerdos parlamentarios sucesivos. Costa tuvo que enfrentarse con un rescate gigantesco que había dejado a dos millones de personas –el 20% de la población– en riesgo de pobreza, pero en 2016 el PIB ya creció un 1,4% y la economía emprendió un rumbo ejemplar.

Nueve años después del rescate, Portugal es hoy uno de los miembros más virtuosos de la UE. Y tres años y medio después de su llegada al poder, Antonio Costa, que gobierna solo, aparece como el responsable de ese milagro. Su balance es elogiado en el resto de la UE y el Eurogrupo ha puesto a su frente al ministro de Economía portugués, Mario Centeno. La fórmula ha dado resultado. El desempleo, que durante la crisis había pasado del 8% al 18%, se encuentra hoy por debajo del 7%. La izquierda europea mira el modelo con estupefacción. Es lógico que el PSOE, después del 28-A, pretenda avanzar también por ese camino.