Infantilizar la sociedad

Frente al modelo de servir mucho y quejarse poco, se intenta trasladar otro; el de la persona hedonista, débil, infantil, irresponsable

Una madre ayuda a su hijo en los deberes escolares./El Norte
Una madre ayuda a su hijo en los deberes escolares. / El Norte
José F. Peláez
JOSÉ F. PELÁEZValladolid

Estos días hemos visto una campaña de El Corte Inglés felicitando el Día de la Madre, en la que se podía leer: «97% entregada. 3% egoísmo. 0% quejas. 100% madre». Facua no ha tardado en denunciar la campaña, a la que tilda de «retrógrada y 100% machista». Según ellos, dicha publicidad «cosifica y menosprecia a la mujer, infravalorando sus posibilidades y restringiendo su función al papel de una madre que no tiene más actividad que la del cuidado de su familia, olvidando otras facetas de su vida como la profesional».

Uno se pregunta qué habrá en esas cabecitas posmodernas para poder ver algo negativo en el hecho de entregarse a los tuyos al 100%, de dedicar tu vida a tu familia, a su seguridad, a su prosperidad, a su bienestar. No sé, por otra parte, qué mente ultramachista puede entender que ese «97% de entrega» se limita a fregar el baño y freír huevos, pero, aunque así fuera, cada uno sirve a su familia como puede y debería hacerlo tanto en casa como en el trabajo, seas hombre o mujer, porque uno es padre o madre siempre, cada minuto del día, cada día de tu vida. Pasa lo mismo con la idiocia.

Las palabras son nauseabundas. Se ve que entregarse a la familia es algo negativo. Supongo que será mejor entregarse al Prozac. O directamente a Facua. Dan a entender que, en lugar de dar la cara a la vida y cumplir con tu obligación –que es la base de la educación– lo deseable es no entregarse, lloriquear, quejarse, vivir siempre reprochando algo a tus padres, a tus hijos, a la sociedad, al Gobierno, a la Iglesia católica, a la publicidad, a la prensa, a la historia, al capitalismo y, en definitiva, a todo lo que permita a una persona eximirse de tomar el mando de su vida y ser consciente de que es la responsable última de todo lo que la suceda. El feminismo radical se parece mucho al machismo; se trata de instrumentalizar el sexo de la persona para hacer sentir víctimas a las niñas desde pequeñitas, no sea que una les salga rana, se sepa libre, no discriminada y finalmente se canse de que enarbolen la bandera por ella. Tanto la sociedad como la Constitución estamos de parte de nuestras hijas y de nuestras madres. No hacen falta Facua ni el feminismo radical para protegerlas. La seriedad que esta lucha tuvo está mutando a diarrea ridícula y hay un riesgo grande de caricaturización por culpa de estos irresponsables.

Frente al modelo de servir mucho y quejarse poco, se intenta trasladar otro; el de la persona hedonista, débil, infantil, irresponsable. Estos modelos son nefastos, y la desestructuración consecuente de las familias, enorme. Los psiquiatras se forran con este narcisismo colectivo de quien necesita llamadas de atención constantes, como los nacionalistas en Mauthausen.

Yo no daré lecciones de lo que es ser padre, pero sí digo que solo sirviendo, solo desde la humildad y la generosidad, solo desde el servicio y la dedicación y solo abandonando el narcisismo y hedonismo podrás entender de qué va esto. Madurar es saber que hay cosas mas importantes que tú, como por ejemplo tus hijos, a los que te debes al 100% con independencia de tu sexo. Gracias a Dios, Facua no hay más que una. Algún día entenderán que ser padre o madre no se limita al libro de familia. Es otra cosa y el título se renueva cada día. Desgraciadamente, muchos y muchas no saben ni de qué hablo.