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«Parece evidente que la despoblación se ha convertido en un problema de difícil arreglo, pero la cosa no mejorará mientras todo el mundo no tenga a su alcance algunos de los servicios sanitarios que son normales en la capital»

Servicio de Anatomia Patológica en la parte nueva del Hospital Clinico. /HENAR SASTRE
Servicio de Anatomia Patológica en la parte nueva del Hospital Clinico. / HENAR SASTRE
Francisco Cantalapiedra
FRANCISCO CANTALAPIEDRAValladolid

Si vivir en la capital y que el médico de cabecera te derive al especialista del Clínico y tengas que esperar meses a que te reciba es un incordio del carajo, hacerlo desde más de doscientos pueblos de la provincia es como para jurar en arameo. Parece evidente que la despoblación se ha convertido en un problema de difícil arreglo, pero la cosa no mejorará mientras todo el mundo no tenga a su alcance algunos de los servicios sanitarios que son normales en la capital. La telemedicina es una utilísima herramienta para que cualquier médico consulte a sus colegas especializados sin que el paciente tenga que usar el coche de línea.

Hace doce o quince años conocí, gracias al IOBA, el prestigioso instituto de ojos creado por la Universidad, los beneficios de esa técnica, que no sospeché que sería capaz de llevar la medicina altamente sofisticada a Angola, país africano muy alejado del nuestro. El funcionamiento era bien sencillo: el paciente se acercaba a la clínica de Luanda donde los expertos fotografiaban sus ojos con un aparato similar al que usan para graduarnos la vista, y casi en tiempo real el 'retrato' era examinado y diagnosticado por un equipo de los mejores oftalmólogos. Y todo ello a miles de kilómetros de distancia y en una época en la que internet funcionaba a pedalillo. Mejorado el aparataje y las comunicaciones, dudo que alguien ponga en duda que la tecnología es tan buena para Angola como para la provincia de Valladolid.