Gracias por tanto

«Nadie nos puede preparar para ver cómo un ser querido se apaga a tu lado mientras acaricias su mano, mientras le dices al oído que se vaya tranquilo y le das el último beso»

Gracias por tanto
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Eduardo Rodríguez
EDUARDO RODRÍGUEZValladolid

Nunca el periodista debe ser la noticia, dicen las reglas de la profesión. Pero hoy toca que sea la persona, y no el periodista, quien escriba estas líneas. Las más difíciles en veinte años de profesión, las más necesarias en momentos de lagrimal seco y corazón encogido.

Solo en dos ocasiones he utilizado esta ventana que me abre cada semana El Norte de Castilla para redactar en primera persona. Perdónenme. Hace seis años fue para dar la bienvenida al mundo a mi hijo Álvaro en unos días de inmensa felicidad. Hoy, en los días más tristes, para despedir a un hermano. A Santi. Al de la pesca, la caza y el campo. Al que no le importaba contarte una y mil veces que en su infancia abrió un hueco en la verja del patio para escaparse en el recreo y disfrutar de las únicas enseñanzas que le importaban de verdad, las de la naturaleza.

Un maldito tumor cerebral inoperable acababa con su vida en la madrugada de este sábado. Con solo 48 años. Imperdonable destino, inaceptable, incomprensible. Nadie nos puede preparar para ver cómo un ser querido se apaga a tu lado mientras acaricias su mano, mientras le dices al oído que se vaya tranquilo y le das el último beso. Ningún manual de instrucciones refleja lo que sientes cuando percibes la frialdad de su cuerpo en busca del camino de salida y por fin de paz. Debería existir una ley natural que impidiera que unos padres sobrevivan a sus hijos. Pero no, no hay nada de eso.

Reconozco que escribí estas líneas sin pretender que vieran la luz. Quería que fuera uno de esos artículos que se imprimen en soledad y se guardan en la carpeta de lecturas interiores. Cambié de idea. Su coraje, infinita fortaleza, capacidad de sufrimiento y empedernido optimismo frente a los muchos golpes que le propinó el cáncer y la vida, representan su mejor legado y merece ser compartido en homenaje a todos esos ciudadanos luchadores y anónimos que nunca figuran en las portadas. Lo hiciste bien, hermano. Sé que te has ido tranquilo, lleno de cariño y sin un solo enemigo en la mochila. Sé que te echaré siempre de menos sin necesidad de abrir un álbum de fotos. Sé que tu ejemplo no será en vano para quienes tuvimos la fortuna de tenerte cerca.

Como te dije en ese último momento, gracias por tanto Santi.

* Twitter: @EduardoRSanz