Generación '996'

«Seguimos instalados en la creencia de que más tiempo en nuestro puesto de trabajo equivale a más producción»

Trabajadores fichan para entrar en su lugar de trabajo./El Norte
Trabajadores fichan para entrar en su lugar de trabajo. / El Norte
Eduardo Rodríguez
EDUARDO RODRÍGUEZValladolid

El fundador de Alibaba, Jack Ma, admirado icono mundial de la industria tecnológica, encendió la mecha recientemente al defender por primera vez la llamada cultura del trabajo '996'. Esto es, trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche durante 6 días a la semana. Según el todopoderoso magnate chino, los jóvenes deben estar dispuestos a trabajar duro durante 12 horas al día para alcanzar el éxito en la vida. Lo dice sin pestañear y pese a que ello suponga infringir la Ley del Trabajo de China, que estipula que los empleadores no deben obligar a trabajar más de 8 horas al día o más de 44 horas a la semana.

El fenómeno '996' se ha extendido en los últimos años por las empresas de alta tecnología e Internet. La altísima competencia y la necesidad de crecer por encima de cualquier otra circunstancia obliga a la industria a reducir costes de forma permanente, lo que traducido implica trabajar más con menos personas, durante más tiempo y sin que las horas extras supongan mejores salarios. Mediocre receta de quienes reciben día sí y día también generosos elogios.

En España no tardaríamos en encontrar empresas donde también se practica la fiebre por el 'presencialismo'. Salvo raras excepciones, se impone el vivir para trabajar porque, aunque nos empeñemos en negarlo, seguimos instalados en la creencia de que más tiempo en nuestro puesto de trabajo equivale a más producción, a más beneficio. Pero, quietos todos, porque el Gobierno ya ha entrado en nuestras vidas para aportar la solución mágica: imposición de fichar en el trabajo para que los malvados empresarios paguen lo que les roban a los trabajadores y al Estado.

Bienvenida sea la medida si con ella se corrigen algunos comportamientos, pero reconozcamos para empezar que los parches ya no sirven. Las costuras legislativas estallan por los cuatro costados cuando se cruza la improvisada medida con el verdadero debate de fondo. ¿De verdad es esta nuestra respuesta a un mundo laboral que camina hacia el teletrabajo, la conectividad o la flexibilidad de horarios?, ¿de verdad pensamos hoy que una industria del automóvil convive con los mismos patrones que una de servicios?, ¿para cuándo el debate sobre la productividad?