Fuera de foco

«El proyecto de la Unión Europea se resquebraja a ojos vista, ahí está para corroborarlo el 'brexit' y la extensión como una mancha de grasa de la ultraderecha»

Votaciones en el Parlamento Europeo./Efe
Votaciones en el Parlamento Europeo. / Efe
Joaquín Robledo
JOAQUÍN ROBLEDOValladolid

No será extraño que el próximo domingo más de uno pregunte a cualquier interventor que se le cruce en el colegio electoral que qué pintan tres urnas encima de la mesa. Será entonces cuando se enteren de que, además de 'p'alcalde' y 'pa presidente', hay que votar, dicho de esta manera y sin tener muy claro qué es lo que se elige, 'pa las europeas'. Y ya que estamos, no será cuestión de desperdiciar el viaje; por el mismo precio tres votos. Alguno, entre no tener claro para qué, ni siquiera a quién, reculará. «Con dos voy servido, gracias».

Y ahí esté el punto en que se enredó la madeja. Por más que oficialmente nos cuenten la milonga de lo importante que es elegir europarlamentarios; por más que se solacen con discursos tan altisonantes como vacuos al respecto de la vital trascendencia de la elaboración de una Europa democrática; todo lo relacionado con 'Europa', de puro inabarcable, nos da pereza.Y es natural, comprender los alambicados mecanismos de toma de decisión en este ámbito requiere un esfuerzo propio de profesionales. Sí sabemos que en 'Europa' se deciden cosas importantes, pero se tiene la sensación de que nuestro voto se pierde por algún desagüe en ese proceso. No andan desencaminados quienes así piensan: el Parlamento Europeo, al no contar en su ámbito con el monopolio legislativo, sirve, pero sirve poco. Vaya, que estas alicortas elecciones valen, sí, pero para muy poco tirando a casi nada.

La cuestión de fondo, sin embargo, va mucho más allá y en España parece que el asunto cae fuera de foco: el proyecto de la Unión Europea se resquebraja a ojos vista, ahí está para corroborarlo el 'brexit' y la extensión como una mancha de grasa de una ultraderecha que cuestiona la propia Unión culpándola de todos los males. Enfrente, nadie parece saber qué hacer. Así las cosas, para salir al paso, los burócratas de turno repiten como loros frases cargadas de autocomplacencia, el mismo discurso que utilizaban tiempo atrás, como si nada del contexto hubiera cambiado. Lo cual es una prueba de que no hay más proyecto que tirar adelante y esperar a que escampe. Mala solución casi siempre.