Se le escapa la coalición otra vez

El líder de la formación morada vuelve a la carga amagando con no apoyar la investidura de Pedro Sánchez si no hay Gobierno compartido. Pero el presidente en funciones está decidido a gobernar en solitario

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Ahora no. Ahora sí, soy el que mejor defiende la Constitución. Siempre a la conquista del cielo, aunque este se aleje, tensionando la situación para quedar por encima del vecino, por ser el único que concede patentes a las izquierdas auténticas. Pero a Pablo Iglesias las jugadas de forzar las cosas con el PSOE acaban en fracaso.

Ahora, el líder de la formación morada vuelve a la carga amagando con no apoyar la investidura de Pedro Sánchez si no hay Gobierno compartido. Pero el presidente en funciones está decidido a gobernar en solitario.

La penúltima intentona del líder de UP se produjo semanas después de las elecciones generales de diciembre de 2016. La oferta diseñaba un Gobierno de coalición con los socialistas, presidido por Pedro Sánchez, con Pablo Iglesias como vicepresidente y con la participación de IU.

Aquel proyecto de «Gobierno del cambio» no prosperó a pesar de la gran hechura electoral que había conseguido Unidos Podemos, mientras el PSOE se desangraba en sus batallas internas y Mariano Rajoy conseguía continuar en la Moncloa.

Ahora la situación es otra. Frente a un Partido Socialista crecido por sus buenos resultados, con la formación de Unidas Podemos a la baja, este martes en la Moncloa Iglesias podría recibir de Sánchez una oferta centrada en pactar contenidos del programa del nuevo Ejecutivo, pero no de coalición. A fin de cuentas, unos y otros coincidirán en posteriores votaciones en el Congreso.

En plena vorágine de los debates televisados, Unidas Podemos debió recuperar potenciales votantes cuando Pablo Iglesias modificó su discurso y vimos en Atresmedia a un político moderado, acérrimo defensor de la Constitución, con la mano tendida, y capaz de ofrecer acuerdos sin pretender imponerlos.

Lo cierto es que Iglesias debería repasar la realidad, que es aún más tozuda que él. El PSOE ha recuperado el palmito de partido más votado, en cambio Podemos ha perdido posiciones, hasta situarse como la cuarta fuerza política. En todo caso, el número total de escaños conseguidos por la izquierda confirma el deseo mayoritario de que sea esta quien decida el futuro del país; una izquierda capaz de entenderse con formaciones políticas de distinto signo.

El resultado de las urnas del domingo pasado parece indicar que eso es lo que los ciudadanos quieren. Una izquierda de diálogo y acuerdos, sin alboroto y sin exageraciones. Lo contrario, acaba pasando factura.