Epicentro

«La Plaza es la salida o la meta de cualquier evento que se precie»

Plaza Mayor de Valladolid. /Leticia García
Plaza Mayor de Valladolid. / Leticia García
Francisco Cantalapiedra
FRANCISCO CANTALAPIEDRAValladolid

Las plazas mayores han sido escenarios de coronaciones, corridas de toros, hogueras de la Inquisición, chupinazos fiesteros, lectura de bandos golpistas, mercados, acampadas y comienzo o final de manifestaciones de todo tipo, y la de Valladolid sigue siendo el epicentro de casi todas las actividades que se desarrollan a lo largo del año en la ciudad. Es cierto que también hay otras movidas en Portugalete, San Pablo o la Cúpula del Milenio, pero la Plaza es la salida o la meta de cualquier evento que se precie. El último sábado, por ejemplo, cuando todavía flotaba en el aire el olor de los vinos de la semana anterior, los artesanos del bolillo y la vainica hacían bordados con un solazo que rajaba las paredes. Allí mismo escuché, poco más tarde, romances y otras piezas de folclore castellano que dieron paso a un grupo canario, que sin ser Los Sabandeños cantaban bastante bien.

La noche de ayer, lunes, nuestra Plaza Mayor volvió a llenarse hasta la bandera para escuchar a la Orquesta Panorama, una de las mejores de España. Si sus miembros hubieran repetido todos los bises que la gente pedía, no habría dado tiempo a que mis amigos del Servicio de Limpieza dejaran el sitio como los chorros del oro, listo para acoger, desde el jueves que viene, el Festival de Teatro de Calle.

Quizá deberían pensar en cambiar de nombre esta plaza tan versátil, y en lugar de llamarse Mayor rebautizarla como Alfa y Omega: principio y fin de casi todo.