Editorial: Un diálogo imposible

Será más aleccionador que la Cámara catalana se retrate tal cual es, con el independentismo oponiéndose a la designación de Iceta

Miquel Iceta. /E. P.
Miquel Iceta. / E. P.
El Norte
EL NORTEValladolid

El propósito de los grupos independentistas –Junts per Cat, ERC yCUP– de votar hoy en contra de la designación de Miquel Iceta como senador autonómico –en sustitución del también socialista José Montilla– es el último reflejo de la cerrazón con que los secesionistas insisten en tratar de apoderarse de la Cámara catalana, negando su pluralidad al echar por tierra la norma no escrita para su representación en el Senado. Pedro Sánchez y su partido pudieron mostrarse entre confiados y altaneros al anunciar que situarían al primer secretario del PSC en la presidencia de la Cámara Alta antes de asegurarse su designación como senador. Pero lo significativo del caso es que los grupos independentistas han ido encelándose en su postura según pasaban los días; sin duda, como efecto de la competencia electoral que mantienen entre sí, sin que ninguno ceda en radicalidad para evitar dar bazas a su adversario más próximo. En tales circunstancias, Ciudadanos y el PP no pueden sentirse interpelados a votar expresamente a favor de Iceta, dado que su abstención representa la actitud que debieran mostrar también los secesionistas. El independentismo explica su postura alegando que Miquel Iceta estuvo a favor del 155, y que defendió la potestad del Poder Judicial para investigar y procesar a los presuntos responsables del 1-O. Pero lo que de verdad descuadra los planes secesionistas es la eventualidad de que la Cámara de representación territorial de España sea presidida por un catalanista contrario a la independencia. El independentismo necesita trazar una línea de separación entre Cataluña y España, alentando una versión uniforme y unívoca de cada una de ellas como realidades enfrentadas, incompatibles y destinadas a separarse. De ahí que el diálogo al que hoy está dispuesto el secesionismo es el que se refiere únicamente a las condiciones de un referéndum sobre la independencia. Mientras que una figura como Iceta, convertida en la cuarta autoridad –territorial– del Estado emplazaría al independentismo a dialogar sobre el futuro de un autogobierno integrado en una democracia pluralista. El PSC recurrió 'in extremis' a la Mesa de la cámara catalana, presidida por el 'republicano' Roger Torrent, con una propuesta discutible reglamentariamente, para que la votación se realizara mediante papeletas, en las que se escribiera el nombre de Iceta o se dejaran en blanco, y que resultó rechazada. Además, a estas alturas será más aleccionador que la Cámara catalana se retrate tal cual es.