Cortinas de felpa

Si hay un apagón, se acabó la diversión y el trabajo

Apagón en Argentina el pasado 16 de junio. /Marcelo Lacerda-EFE
Apagón en Argentina el pasado 16 de junio. / Marcelo Lacerda-EFE
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Iba mirando el móvil por la acera y un tipo encorbatado pasó por la calzada en patinete eléctrico. Puede ser que todavía no tengamos los monopatines voladores de 'Regreso al futuro' o los viajes en el tiempo (solo tenemos la nostalgia), pero vivimos en Futurama como si fuera de lo más normal. Futurama, además de como después Matt Groening llamó a sus dibujos animados, es como Norman Bel Geddes bautizó la exposición internacional de 1939 en Nueva York, esa que tanto gustó a Judy Garland cuando promocionaba sin derechos laborales 'El mago de Oz'. Relees a Emily Dickinson y sabes que las cosas, de pronto, pueden ser al revés. «Vivimos como suizos,/ tan tranquilos, tan fríos./ Y una tarde sin par/ los Alpes desatienden sus cortinas/ y miramos más lejos». Pero si hay un apagón, como en Argentina el otro día, se nos echan espesas cortinas de felpa y se acabó la diversión, el trabajo, los quirófanos, el partido de la selección y la Thermomix.