Consenso

«Cuando los gobernantes pretenden que cualquier ley fundamental sea duradera intentan consensuarla con la oposición»

Vista aérea del entorno de la Catedral de Valladolid./ Google
Vista aérea del entorno de la Catedral de Valladolid. / Google
Francisco Cantalapiedra
FRANCISCO CANTALAPIEDRAValladolid

A simple vista, hasta el mismo título 'Plan General de Ordenación Urbana' resulta árido, por no decir un coñazo de no te menees.Sin embargo, estamos ante uno de esos documentos que pueden mejorar o empeorar la vida de los ciudadanos, y cuyas omisiones o alteraciones suelen provocar pelotazos urbanísticos y burbujas inmobiliarias como la que padecimos hace bien poco. Es cierto que el AVE que nos une con Madrid y otros lugares trae y lleva gente a todas horas, pero lo que cambia las capitales es el urbanismo, no los trenes. Por eso, los que saben de estas cosas comparan el PGOU de un municipio con la Constitución de un país.

A lo mejor es una tontería, pero cuando los gobernantes pretenden que cualquier ley fundamental sea duradera intentan consensuarla con la oposición, y más aún cuando faltan dos semanas escasas para las próximas elecciones municipales y autonómicas, que pueden cambiar cualquier panorama político, tanto en el Ayuntamiento vallisoletano como en la región.

Me pregunto si los que proponen importantes modificaciones en el actual Plan General están tan convencidos de arrasar en los comicios del domingo 26 que no necesitan ningún tipo de acuerdo con otros partidos políticos para sacarlo adelante y ejecutarlo después. Si es cierto eso de comparar el PGOU con la Carta Magna, nuestros ediles quizá deberían aprobar el primero con algo más de consenso del previsto, por si acaso todo se va al garete seis días después de haberlo hecho en solitario.