Torra reafirma su compromiso con hacer efectiva la república y desafía a Sánchez

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. /Efe
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / Efe

«A mí no me destituirá ningún 155», afirma el presidente catalán, recibido oen Tarragona con una pitada por su falta de pasos hacia la independencia

CRISTIAN REINO

Al presidente de la Generalitat se le complica su mandato. Tiene por delante unas cuantas etapas de alta montaña como son la búsqueda de socios para aprobar sus presupuestos, rehacer la unidad del secesionismo o lograr frutos en su diálogo con Sánchez. Este domingo pudo comprobar que tiene un cuarto problema, que permanecía latente, pero que irá a más: el independentismo civil, al que pidió que apriete en la calle, le tributó una sonora pitada en Deltebre (Tarragona) a donde acudió a inaugurar un centro fluvial.

A las puertas del centro, varias decenas de ciudadanos, con pancartas, le silbaron y le recriminaron que no haga efectiva la república. «Queremos la república», «menos mirar y más actuar» o «basta de mentiras» fueron algunas de las pancartas que lucían los manifestantes. Los sectores más irreductibles del independentismo están muy molestos con la inactividad del Ejecutivo catalán, al que no le ven que dé pasos para salir del autonomismo.

Torra reiteró este domingo su compromiso con hacer efectiva la república, pero hasta la fecha esa promesa no ha sido más que retórica, porque se ha quedado en gestos más bien simbólicos, como el Consejo para la República o el foro de debate constituyente.

La CUP se desmarca

La CUP ya se ha desmarcado del Gobierno de Torra, por su falta de compromiso con la ruptura y por las últimas actuaciones de los Mossos contras manifestantes independentistas, y el próximo que podría marcar distancias con el presidente de la Generalitat puede ser la ANC.

La Asamblea lanzó recientemente un ultimátum a Quim Torra para que empiece a hacer movimientos explícitos para consumar la independencia. Tiene de plazo hasta el 21-D, si no perderá el apoyo de la ANC, que dará por muerta la legislatura. La plataforma secesionista, de hecho, ya hace tiempo que empieza a ir un poco por libre, como con la iniciativa de hacer una lista de empresas amigas con la república y llamar al boicot a las empresas no comprometidas con la independencia.

Varios frentes

Los frentes se le multiplican a Torra, que fía el futuro de su mandato a las sentencias del juicio del 1-O. El presidente de la Generalitat se mostró este domingo desafiante en una entrevista en elnacional.cat. Aseguró que no aceptará las condenas y amenazó con movilizaciones similares a las de la huelga de país del 3 de octubre del año pasado. Asimismo, advirtió de que, si el Gobierno reacciona aplicando el artículo 155 de la Constitución, él no lo acatará.

«A mí no me destituirá ningún artículo 155, a mí sólo me puede destituir el Parlamento de Cataluña. Y, por tanto, será el Parlamento de Cataluña el que en ese momento adopte la posición que quiera adoptar», expresó. Y remató: ¿Qué hará Pedro Sánchez para cesarme?». El presidente de la Generalitat vuelve a elevar el tono ante la perspectiva de un nuevo encuentro con el jefe del Ejecutivo central el mes que viene, que la Generalitat quiere que no sea una simple foto y aspira a pactar un orden del día para hablar del derecho de autodeterminación. El asunto que seguro que estará sobre la mesa será la negociación de los presupuestos.

Torra anunció la semana pasada su ruptura oficial con el Gobierno central y afirmó que ERC y el PDeCAT no solo no apoyarán los presupuestos, sino que ni siquiera los negociarán. No todos los líderes del independentismo piensan igual. La posición de Torra y su vicepresidente, Pere Aragonès, no es coincidente al 100% y Artur Mas emplazó a Torra a replantearse su ruptura con el Gobierno. El presidente catalán, en cambio, se mostró este domingo ajeno en la entrevista en la prensa catalana respecto a la gobernabilidad de España: «Ni nos preocupa ni nos deja de preocupar que caiga el PSOE».

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