Torra celebra su primer aniversario, imputado y con el mandato casi agotado

El presidente de la Generalitat, Quim Torra./EFE
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / EFE

El presidente de la Generalitat cumple este martes un año desde que fue investido y el miércoles comparecerá ante el juez investigado por desobediencia

CRISTIAN REINO

Quim Torra cumplirá este martes un año desde que fue investido presidente de la Generalitat. Expresidente de Ómnium Cultural, accedió al cargo de jefe del Ejecutivo catalán casi de rebote; por puro descarte, después de que Carles Puigdemont y Jordi Sànchez no pudieran ser investidos por su situación procesal y Jordi Turull se quedara con la miel en los labios tras ser rechazado por la CUP.

Desde el primer día dejó claro que su mandato era interino, casi un accidente, y que se apartaría en cuanto el Parlament pueda volver a investir a Carles Puigdemont. Esa fue una de sus promesas en el discurso de investidura. Pero si el expresident sale elegido eurodiputado y puede tomar su acta, su reelección como presidente de la Generalitat ya no será posible. Torra, en cualquier caso, acude periódicamente a Waterloo para escenificar que Puigdemont mantiene el timón. También se fijó como objetivos hacer efectiva la República, poner en marcha un proceso constituyente y aprobar las leyes suspendidas por el Constitucional de la pasada legislatura. No podrá cumplir ninguna de esas promesas.

Su primer año al frente de la Generalitat ha estado marcado además por las tensiones internas en el seno del Govern (se habla que hay de facto dos gobiernos: uno de JxCat y otro de ERC) y también por una retórica republicana que lo que pretendía era camuflar una realidad autonómica en el día a día. Esa política de gestos (más bien de cara a la galería) le ha llevado a romper relaciones con la Casa Real y le ha provocado que el miércoles que viene haya sido citado a declarar como imputado, por desobedecer presuntamente la orden dictada por la Junta Electoral para que retirara los lazos amarillos y las pancartas a a favor de los presos de las fachadas de los edificios de la administración catalana en periodo electoral. El dirigente nacionalista acabó acatando, pero días después del plazo y tras un intento de burlar a la Junta Electoral, que le granjeó críticas de los consejeros de Esquerra.

Quizá la frase que mejor define el año de Torra en el Palau de la Generalitat es la que espetó a un grupo de CDR en Sant Julià de Ramis (Girona), en el aniversario del 1-O: «Apretad», hacéis bien en apretar». La arenga se le volvió en contra horas después cuando un grupo de exaltados intentó acceder a la fuerza al Parlament. Paradojas de la vida, la Generalitat pide ahora casi cuatro años de prisión para uno de los jóvenes que lideró los disturbios frente al Parlament el día de la investidura fallida de Puigdemont (30 enero de 2018). Sin experiencia política previa, Torra se ha reunido dos veces con el presidente del Gobierno central. En la primera cita en la Moncloa, sus asesores hasta le tuvieron que preparar el guión del encuentro. El Gobierno central y la Generalitat intentaron romper el hielo tras el enfrentamiento provocado por el 1-O, el 27-O y la aplicación del 155. Pedro Sánchez y Quim Torra se reunieron en la Moncloa y en Pedralbes y llegaron a pactar un documento que reconocía la existencia de un conflicto político en Cataluña. Pero el mandatario nacionalista frustró el encuentro cuando se supo que puso sobre la mesa un documento con 21 puntos que instaba a «hacer efectivo el derecho a la autodeterminación« y contar con »mediación internacional». La polémica sobre el relator y la negativa secesionista a validar las cuentas de Sánchez precipitaron el final de la legislatura española y truncaron el diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

El final de la legislatura también se antoja cercano en Cataluña. Diferentes fuentes parlamentarias, desde el PSC a ERC, dan por hecho que tras la sentencia del juicio contra los doce líderes del 'procés' habrá elecciones. Quim Torra y Per Aragonés pactaron en octubre del año pasado, tras una de los muchos encontronazos que han sufrido JxCat y ERC, permanecer unidos hasta el fallo judicial. Aunque está por ver en qué situación llega JxCat, que en las generales ya cosechó una severa derrota electoral frente a Esquerra. Puede que Puigdemont y Torra no tengan muchos alicientes para llamar a los catalanes a las urnas. El presidente de la Generalitat solo ha dicho que su respuesta al fallo estará basada en el derecho a la autodeterminación. Como regalo de cumpleaños, Torra tiene cita en el TSJC pero recibe un balón de oxígeno. Y es que, los independentistas recuperan la mayoría absoluta lograda el 21-D de 2017 y que habían perdido con la suspensión de los diputados procesados que JxCat se había negado a sustituir. Sànchez, Turull y Rull ya han dejado sus actas autonómicas para ser diputados en el Congreso, con lo que JxCat y ERC vuelven a superar la mayoría absoluta de escaños, siempre que la CUP les apoye.