Un niño implicado, una búsqueda angustiosa y finalmente el hallazgo del cadáver

Una madre desgarrada y un padre que no sabía que su novia tenía planes sin su hijo Gabriel, de 8 años, que no pudo defenderse. Fue golpeado contra el suelo y asfixiado con tanta fuerza que la autopsia refleja una agresividad desmedida. Y un macabro plan: un enterramiento preparado, una coartada y una camiseta que previamente compró y probó a Gabriel para dejar una pista falsa. Ana Julia hacía el papel de preocupada. Dejó la camiseta en el monte, simuló una cojera y todos la miraron. Los padres le pidieron que lo entregara sin saber que ya estaba muerto. Le pusieron micrófonos en el coche. Desquiciada, desenterró a Gabriel y cuando la detuvieron iba llena de tierra y a los agentes les dijo que llevaba un perro en el maletero. Fueron 13 días de angustia, una tortura despiadada. -Redacción-