Marlaska culmina la limpia de la cúpula de la Policía Nacional

Marlaska culmina la limpia de la cúpula de la Policía Nacional
EFE

Destituye al jefe antiterrorista que había sido aupado a lo más alto por Zoido a pesar de su cercanía al entorno de Villarejo

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Cuatro meses y medio después de su toma de posesión, Fernando Grande-Marlaska culminó este martes su particular depuración en la cúpula de la Policía Nacional, el estamento más politizado durante los últimos años de todo el Ministerio del Interior y salpicado por las acusaciones de haber amparado y promovido la 'policía patriótica' contra los políticos independentistas y los rivales políticos.

Todavía con la sombra de las filtraciones del 'omnipresente' y otrora todopoderoso excomisario José Manuel Villarejo planeando sobre lo más alto del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), Grande-Marlaska dio la orden de fulminar a uno de los hombres, que sin llegar a ser nunca de la camarilla íntima del controvertido comisario en prisión, sí que era, hasta ayer, el único alto mando del entorno de Villarejo que quedaba en la jefatura del cuerpo.

Para Germán César Rodríguez Castiñeira, hasta ahora comisario general de Información y por ende máximo responsable de la lucha antiterrorista de la Policía, no fue ninguna sorpresa su cese. Su nombre aparecía en las quinielas desde que el Gobierno socialista tomara posesión, sobre todo por su estrecha amistad con el comisario Enrique García Castaño, 'El Gordo', mano derecha de Villarejo en algunos de sus turbios asuntos e igualmente imputado en el 'caso Tándem'.

Castiñeira, según altos mandos policiales, además mantenía desde hace semanas conocidos encontronazos con la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella. El ahora destituido comisario había sido promocionado en tiempo récord por el equipo de Juan Ignacio Zoido. A pesar de que él, como jefe de la Brigada Provincial de Información, fue quien dirigió la investigación a finales de 2016 sobre los falsos terroristas del 'kalashnikov' de Madrid (que le costó un importante rapapolvo judicial y que anduvo cerca de su imputación), fue ascendido poco después a jefe superior de Policía de Madrid y, más tarde, a máximo responsable antiterrorista.

A Castiñeira le sustituirá al frente de los servicios de Información Eugenio Pereiro, hasta ahora comisario general de Extranjería, cargo que pasará a ocupar Juan Enrique Taborda, quien ya fue jefe de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras en la época de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Desde el Ministerio del Interior se negó tajantemente que la salida de Castiñeira sea el último eslabón de una larga purga. El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska recordó que con la llegada de Fernández Díaz fueron relevados diez de los trece más altos cargos de la policía, una cifra que, ni mucho menos, se ha alcanzado ahora.

No obstante, y al margen de los porcentajes, lo cierto es que en la Policía Nacional ya no quedan ni los restos de lo que se conoció como 'policía patriótica', 'policía política' o 'las cloacas de Interior'. Eugenio Pino, el exnúmero 2 de la Policía y supuesto cerebro de aquella camarilla, está jubilado desde junio de 2016. Villarejo, también jubilado, se encuentra desde noviembre del año pasado en la cárcel.

 El pasado julio, en uno de sus movimientos más comprometidos en la limpia, Grande-Marlaska cesó al comisario José Luis Olivera como jefe del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y Crimen Organizado (CITCO). Olivera, jefe de la UDEF en la época en que aparecieron informes apócrifos sobre políticos catalanes, presionó a la Fiscalía para actuar contra la vieja Convergencia.

Por su parte, 'El Gordo', antes de su detención en el mismo sumario de Villarejo, ya había sido defenestrado por criticar a sus superiores.

Niveles menores

La limpieza también ha llegado a niveles menores. El inspector José Ángel Fuentes Gago, mano derecha de Pino, perdió hace semanas su destino privilegiado como agregado en La Haya. Otros varios mandos medios destinados a embajadas con sus jugosas dietas también han vuelto a Madrid en las últimas semanas.

La depuración de Marlaska ha llegado a otros estamentos no relacionados con la 'policía patriótica', pero sí con responsables del cuerpo ahora caídos en desgracia. El pasado 17 de octubre destituyó al subdirector del Gabinete Técnico de la Policía, José Manuel Pérez Pérez, por invitar a un acto al que fuera director del cuerpo Juan Cotino, imputado en diversos casos de corrupción durante su paso por la política valenciana.

Cae el jefe superior de Navarra por insultos en Twitter a los políticos

El Ministerio del Interior iba a hacer pública su destitución este mismo martes por la pérdida de confianza. Fernando Grande-Marlaska no había perdonado que el pasado julio, el jefe superior de Navarra, Daniel Rodríguez López, por su cuenta y riesgo y sin informar a sus superiores de Madrid hubiera citado a declarar por «injurias al Estado» a varios vecinos de un inmuebles de Pamplona por colgar en su balcón en los pasados Sanfermines una pancarta denunciando la impunidad por el asesinato de Germán Rodríguez durante una manifestación en las fiestas pamplonesas de 1978.

Pero todo se precipitó cuando Eldiario.es reveló que Rodríguez, usando una cuenta anónima en Twitter, se había dedicado en los últimos meses a lanzar duros insultos a políticos independentistas o de izquierdas.

Un comportamiento de «gravedad importante», en palabras del ministro, que «viola la bandera de la neutralidad política» de la Policía. Unos comentarios que, además de la destitución, le han valido la apertura de un expediente. Pero Marlaska no pudo destituirle. Rodríguez presentó su dimisión solo minutos antes de que le comunicaran su cese.

Los improperios del mando a los miembros de Podemos son de todo tipo: a Miguel Urban le denomina «berraco asqueroso»; a Iñigo Errejón, «imbécil»; o al exJemad José Julio Rodríguez «traidor asqueroso». Los insultos también se extienden a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la que llama «analfabeta funcional» o al diputado de ERC Gabriel Rufián, al que tilda de «imbécil patológico», además de desearle que sea corneado en los Sanfermines.

En Twitter, el ya exjefe de policía alaba a Antonio Tejero por «haber puesto su vida al servicio de España» o al líder de Vox, Santiago Abascal, de quien dice que «le va a tocar ser el José Antonio de este siglo».

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