Marchena rechaza presidir el Poder Judicial para reivindicar su independencia

El juez, que seguirá al frente de la sala que juzgará el 'procés', rechaza el futuro nombramiento como respuesta al reparto de puestos entre PP y PSOE

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Manuel Marchena rechaza presidir las más altas instancias del Poder Judicial. En un gesto insólito, el magistrado ha anunciado a primera hora de la mañana que no aceptará su nombramiento como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Y lo hace, explica en un comunicado emitido hoy, como respuesta al descarado reparto de vocalías del Consejo, que han hecho el PP y el PSOE. Su renuncia hará que Marchena siga al frente de la sala que juzgará en los próximos meses a los líderes del procés.

«Jamás he concebido el ejercicio de la función jurisdiccional como un instrumento al servicio de una u otra opción política para controlar el desenlace de un proceso penal», afirma Marchena en el citado comunicado.

«Mi trayectoria como magistrado ha estado siempre presidida por la independencia como presupuesto de legitimidad de cualquier decisión jurisdiccional», apunta el juez, quien insiste en que «el examen de las resoluciones que durante estos años he dictado como magistrado del Tribunal Supremo -de forma especial, como presidente de la Sala de Admisión de las causas contra aforados- es la mejor muestra de que jamás he actuado condicionando la aplicación del Derecho a la opción política del querellado o denunciado».

«Por todo ello» –zanja el magistrado- «anticipo públicamente mi decidida voluntad de no ser incluido, para el caso de que así fuera considerado, entre los candidatos al puesto de presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ».

La decisión de Marchena se produce solo 24 horas después de que se conociera el whatsApp que el portavoz del PP, Ignacio Cosidó, mando a su grupo parlamentario felicitándose por su acuerdo y jactándose de que después de este pacto «ponemos un presidente excepcional (…) y además controlando la Sala Segunda desde detrás».

El líder del PP, Pablo Casado, ha desvinculado la decisión del partido de romper el pacto alcanzado con el PSOE para la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial de los polémicos mensajes que se han publicado del portavoz del Senado, Ignacio Cosidó, del proceso de negociación.

En el Congreso, y ante el grupo popular, Casado ha justificado la ruptura del acuerdo «por la dignidad» de su grupo parlamentario, por «respeto» a los jueces y fiscales y por el «fortalecimiento de las instituciones». Y ha querido dejar claro que ésas, y no otras, son las razones por las que rompen los populares el pacto, y ha desvinculado la decisión de los polémicos mensajes publicados del portavoz del Senado, Ignacio Cosidó, sobre el proceso de negociación, a quien no ha respaldado públicamente.

El reparto de vocales del CGPJ entre los partidos no es inédito. Desde el comienzo de la democracia ha existido, pero nunca hasta ahora se había hecho de manera tan ostentosa ni nunca hasta ahora se había anunciado el nombre del presidente con tanta antelación y firmeza, ya que éste debe ser elegido por los vocales, que todavía no han sido nombrados.

El ambiente tan tenso provocado por el acuerdo alcanzado entre populares y socialistas no garantizaba ya, ni siquiera, la elección de Marchena, según fuentes del propio Supremo.

Muchos de los vocales propuestos se planteaban ya boicotear el pacto político para la votación que debía aupar a Marchena, quien ahora seguirá al frente de la Sala de lo Penal, tras reafirmar su independencia y mantener intacto un prestigio que, entendían sus compañeros, se iba a ver dañado si aceptaba el nombramiento cocinado por PP y PSOE.

El comunicado en el que Manuel Marchena anuncia su postura.
El comunicado en el que Manuel Marchena anuncia su postura.

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