Las lágrimas de Ana Julia Quezada en la primera sesión del juicio por el crimen del pequeño Gabriel

Con pelo liso, sin gafas y vestida de blanco Ana Julia Quezada ha llegado a la Audiencia de Almería. En sus primeros minutos dentro de la sala ha prestado atención a las palabras de sus abogados. Una mujer esposada a una aparente calma que pronto ha empezado a liberar lágrimas. Nada más comenzar la sesión ha tomado aire y han arrancado sus constantes sollozos. Gesto compungido que ha mantenido durante toda la mañana, negando con la cabeza los argumentos de la fiscal que aludía a la indefensión del pequeño Gabriel. Las palabras del abogado de los padres aludiendo a la brutalidad del crimen han impactado en el rostro de la acusada haciéndole fruncir el ceño. Cualquier alusión a las lesiones de Gabriel parecía dolerle. Ella ha negado también cuando se ha cuestionado su arrepentimiento y solo asentía cuando su abogado aludía a la inconsciencia con la que, dice, actuó Ana Julia.