Editorial: Un mes de Gobierno

Pedro Sánchez./Javier Lizón
Pedro Sánchez. / Javier Lizón

La debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez reduce su capacidad legislativa a reformas de menor calado

El Norte
EL NORTEValladolid

Se cumplió ayer un mes de la formación del actual Gobierno, y la nueva etapa se ha centrado en estabilizar la situación, gracias a la aprobación de los presupuestos ya consensuados en el Parlamento por el Ejecutivo de Rajoy, y a la designación de algunos ministros que han disipado dudas. La llegada de Borrell a Asuntos Exteriores ha tranquilizado a las cancillerías europeas y, al propio tiempo, ha mostrado una posición de inequívoca firmeza en la cuestión de Cataluña. Asimismo, la designación de Nadia Calviño para hacerse cargo de la cartera de Economía garantiza la clara voluntad de mantener la ortodoxia europeísta sin concesiones ni dudas. Pedro Sánchez ha dejado ya claro que su propósito es agotar la legislatura, pero desde el primer momento se ha evidenciado la precariedad de su posición, al frente de un grupo parlamentario de solo 85 diputados. Semejante debilidad reduce como es lógico su capacidad de iniciativa legislativa, de forma que tendrá que limitarse a efectuar retoques en áreas en las que podrá disponer de consensos limitados, o llevar a cabo reformas de menor calado que puedan realizarse por decreto. La universalización de la sanidad o determinadas actuaciones en materia de memoria histórica –incluso la reconversión del Valle de los Caídos– pertenecen a esta categoría. Se revisarán además determinados aspectos de las reformas laborales, de la Lomce, de la 'ley mordaza', de la violencia de género y de la financiación autonómica. No se embarcará sin embargo el Gobierno en una reforma integral de la Lofca, que requeriría un gran consenso hoy difícil de conseguir. Y es notorio que tendrá dificultades en otras reformas que no puede declinar, pero en las que queda en manos de terceros: la renovación en RTVE, por ejemplo, es una iniciativa delicada en la que ya ha tropezado con estrépito. Pero este mes no solo ha sido el del despegue del nuevo Ejecutivo: el PP está llevando a cabo su regeneración interna, la más democrática de su historia, de la que depende el futuro del centro-derecha. Este es también un cambio que marcará las relaciones entre el Gobierno y el primer partido de la oposición y que definirá los nuevos equilibrios del Ejecutivo.

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