Feijóo renuncia a competir por la sucesión de Rajoy y el PP se prepara para la batalla interna

Alberto Núñez Feijóo. / EP

Pablo Casado da un paso al frente mientras los populares esperan la decisión de Santamaría y Cospedal

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Alberto Núñez Feijóo, el relevo natural de Mariano Rajoy al frente del PP, se descartó hoy de la carrera sucesoria. Esta vez han fallado todos los pronósticos en el partido. Los mismos cargos populares que miraron desde el principio hacia Galicia, se reconocieron sorprendidos por el giro de los acontecimientos. A última hora de la tarde, reunidos los suyos en Santiago de Compostela, el presidente autonómico renovó su compromiso con la Xunta y se apartó emocionado de la pugna por el liderazgo: «No puedo fallar a los gallegos, porque sería, además, fallarme a mí mismo».

«La realidad, a veces -había vaticinado un barón territorial horas antes-, supera la ficción». Y la realidad dicta que los populares están ahora llamados a recorrer un camino inédito e inexplorado para ellos. Cuando el 5 de junio, perdida la Moncloa, Rajoy puso «punto y final» a su trayectoria como presidente del PP, en el partido levantaron el dedo índice. Un solo aspirante a la sucesión. Eso es lo que esperaba la mayoría. Una transición rápida y limpia. Muchos aceptaron que podían surgir «candidaturas anecdóticas», pero confiaban en que Núñez Feijóo, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal no batallaran entre sí.

Creyeron entonces que el dirigente gallego partía como favorito por concitar un amplio consenso interno y por poder ejercer de pegamento del partido. Temían, si acaso, que las viejas fotos con el narcotraficante Marcial Dorado pudieran ser una rémora y que la edad -56- y sus circunstancias personales -un bebé de poco más de un año-, pesaran en su decisión y se quedara en Galicia. Dos semanas más tarde, Núñez Feijóo ni siquiera es opción y los populares cuentan ya con cuatro candidatos a la sucesión: el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado; el secretario Ejecutivo de Relaciones Internacionales del PP, José Ramón García-Hernández; el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo; y el expresidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana, José Luis Bayo. Este último ha sido el único, por ahora, que ha registrado sus 100 avales.

«Es una guerra abierta». Fuentes populares intuyen que la renuncia de Núñez Feijóo ha dejado vía libre para que la exvicepresidenta del Gobierno entre en campaña. Y no descartan que mañana, a las once, ante la junta directiva del PP de Castilla-La Mancha, Cospedal anuncie también su candidatura, pese a que en gran parte de los territorios no creen que tengan apoyos suficientes. En todo caso, tanto Sáenz de Santamaría como la secretaria general, que se siguen de cerca, han tenido tiempo para medir sus fuerzas.

Asombro

«Soy incapaz de predecir qué ocurrirá o si al final se presentará hasta Ana Pastor», reconoció un cargo provincial del PP a primera hora de la noche. El asombro en los territorios no dejó de crecer a lo largo de la jornada. «No entiendo nada». «Estoy descolocado». Estas fueron algunas de las impresiones que trasladaron fuentes populares cuando pasadas las diez y media de la mañana Casado anunció vía Twitter su intención de optar a la sucesión. «He decidido presentarme al Congreso Nacional del PP. Ilusión por el futuro», publicó.

Desde la dirección del partido dieron por sentado que la demora de Feijóo había originado el paso al frente del vicesecretario de Comunicación. «Yo sí quiero presidir el PP -confirmó el propio Casado en las puertas de la sede nacional en la calle Génova-; no podemos seguir arrastrando los pies durante toda una semana para pensar quién quiere liderar un partido que es uno de los pilares fundamentales del sistema democrático español».

Desde que llegó en 2015 a Génova para actualizar la imagen de la formación, ha sido potencial candidato a casi todo. Muchos ven en su edad y su perfil las condiciones adecuadas para insuflar aire fresco al PP, baquetearse en la oposición y plantar cara desde ahí al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, en el centroderecha. «Queremos recuperar a esa gente que se fue a otros partidos», avanzó hoy el propio Casado. Pero también es cierto que su pasado como director de gabinete de José María Aznar hace recelar a otros tantos.

Quienes no terminan de ver que el vicesecretario de Comunicación sea la mejor opción recuerdan que incluso en 2015 el expresidente del Gobierno le dio su aval. «Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Pablo Casado, que es un tío fantástico», llegó a proclamar Aznar. Además, algunos representantes de la formación no ven nada clara su trayectoria cuando está pendiente de la investigación sobre el máster que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos.

Tiene tras de sí, en todo caso, el apoyo de aquellos cargos que sienten que Casado encarna a un nuevo PP. De hecho, el vicesecretario de los populares se reivindicó hoy como el aspirante de una generación «distinta» de la que ha dirigido el partido en los últimos 30 años, la de Aznar y la de Rajoy, con quienes, recordó, ha trabajado codo con codo. «Es nuestro momento», defendió. Será mañana cuando presente a su equipo, en el que figuran nombres como el del diputado murciano Teodoro García Egea, y que se ha ido construyendo en los últimos días con contactos discretos. «Como Reagan, no pienso abusar de la inexperiencia y la juventud», bromeó Margallo calentando motores.

Más información

 

Fotos

Vídeos