El exjefe de los antidisturbios de los Mossos pone contra las cuerdas al «prepotente» Jordi Sánchez

El exjefe de los antidisturbios de los Mossos pone contra las cuerdas al «prepotente» Jordi Sánchez

Un testigo de la defensa se convierte en 'acusador' al desvelar que el exlíder de la ANC llamó a Puigdemont para manejar a la policía autonómica a su antojo

MELCHOR SÁIZ-PARDO y MATEO BALÍNMadrid

Había sido llamado como testigo de descargo por las defensas pero al final se convirtió, para sorpresa del propio tribunal y alborozo de la Fiscalía, en un verdadero testigo de cargo contra uno de los principales encausados, el exlíder de la ANC y actual diputado electo del Congreso Jordi Sánchez.

El exjefe de los antidisturbios de los Mossos, tal y como estaba previsto, hizo por exculpar a su entonces responsable político, el exconsejero de Interior Joaquín Forn. A preguntas de la defensa del propio Forn cumplió el papel para el que había sido llamado: insistió en que el 20 de septiembre de 2017, en el cerco a la consejería de Economía durante el registro de la Guardia Civil, hizo lo indecible por liberar a sus «compañeros guardias civiles». Argumentó que en toda aquella conflictiva jornada no recibió una sola orden política que interfiriera sus criterios profesionales. Y sostuvo que la decisión de que la Brimo (la Brigada Móvil, antidisturbios) de los Mossos de no 'rescatar' a la comitiva judicial fue nada más que suya porque temió provocar una «avalancha» si trataba de disolver a aquella muchedumbre de «miles y miles de personas». Ni con el Séptimo de Caballería hubiéramos podido entrar en la consejería», resumió gráficamente.

«Largaos de aquí»

Hasta ahí todo seguía el guión. Pero el inspector jefe de los antidisturbios decidió que no se iba a callar uno de los momentos clave de ese asedio, a pesar de que la revelación pueda acarrearle «represalias». Y contó, ante la atentísima mirada de los jueces, el episodio que puede costarle una condena a Jordi Sánchez. Dijo que sobre las nueve de la noche, cuando todavía millares de congregados 'asediaban' la consejería, Sánchez pidió hablar con él, tras comprobar que en el lugar habían hecho acto de presencia los antidisturbios de los Mossos, aunque no habían actuado.

«Aparecieron los señores Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y el señor Lluís Llach (el conocido compositor). La actitud de Sànchez fue altiva, prepotente y complicada. Me exigió que quitara de allí a la Brimo. Nos dijo 'largaos de aquí', pero yo le respondí que sí o sí iba a llegar a la consejería», recordó el testigo.

«Trapero está loco»

«Fue en ese momento cuando Sánchez sacó su teléfono y dijo que iba a llamar al consejero (Forn) y al presidente (Puigdemont) y que nos iban a largar de allí». « Yo le dije a un compañero que grabara todo. No sé con quién habló pero dijo (a su interlocutor): Trapero está loco. Ha perdido la chaveta. Saca la Brigada Móvil de aquí», rememoró el entonces inspector jefe de los antidisturbios.

«Sánchez me dijo que en breve íbamos a recibir una llamada de Trapero y que nos íbamos a ir de allí». «Puede llamar al Papa de Roma que si no recibo una orden de mi cadena de mando, no me voy de aquí», fue la respuesta del mando de la Brimo, según declaró él mismo este lunes en el Supremo ante la mirada estupefacta del propio Jordi Sánchez y su abogado, que no esperaban un golpe así a la 'línea de flotación' de su defensa por parte de un testigo 'amigo'.

«Altanería»

Pero el 'fuego amigo' a los Jordis por los sucesos del 20 de septiembre en la consejería continuó. Aunque el exmando de los antidisturbios del cuerpo autonómico dijo que Jordi Sánchez, tras esa «prepotencia» inicial cambió de actitud y, abandonando su «altanería», ofreció su colaboración para que los Mossos pudieran 'rescatar' a la comitiva policial, el testigo desmintió por completo la versión de que la concentración del 20-S fue un acto festivo. «Cuando dicen que aquello fue festivo, la fiesta la tuvieron por la noche», explicó el mando, en referencia a los actos violentos que sufrieron los antidisturbios a última hora del día, sobre todo por un buen grupo de concentrados ya borrachos. «Estuvimos una hora y media aguantando la presión. Nos escupieron. Recibimos una lluvia de lata de cervezas», recordó el agente autonómico sobre el momento en el que cruzaron la multitud para ver en qué estado estaban los coches vandalizados de la Guardia Civil y dónde había ido a parar las armas largas que había en su interior.

Para dar la puntilla a los Jordis, el testigo además reveló que tuvo que rescatar a dos agentes de los Mossos de la multitud, que habían sido confundidos con guardias civiles de paisano. Ni rastro del ambiente festivo y pacífico en la declaración del testigo de la defensa para desconcierto de las propias defensas.