Las defensas exhiben en el Supremo al expolicía nacional 'indepe'

Nemesio Fuentes declarando en el Tribunal Supremo durante el juicio del 'procés'./
Nemesio Fuentes declarando en el Tribunal Supremo durante el juicio del 'procés'.

«La Guardia Civil golpeó a todos sin previo aviso», relata Nemesio Fuentes, que adornaba su solapa con lazo amarillo

MELCHOR SÁIZ-PARDO y MATEO BALÍNMadrid

Natural de Ávila y miembro del Cuerpo Nacional de Policía durante 25 años. Con ese perfil parece increíble que Nemesio Fuentes Pulido fuera este jueves el testigo estrella de las defensas de los líderes independentistas en el juicio del Supremo. Pero así fue. El jubilado del CNP, convertido desde el 1-O en un icono independentista después de que se presentara como voluntario para constituir una mesa, se prestó en esta sesión 42 a hacer de altavoz del secesionismo en alto tribunal.

El 'converso', que lució en su solapa un lazo amarillo, se esmeró en tratar de reforzar la versión oficial del independentismo de que la única violencia aquel domingo fue la de las fuerzas de seguridad del Estado. Fuentes explicó que en su colegio -el Quercus de Sant Joan de Vilatorrada, en Barcelona- fue la «Guardia Civil la que golpeó a todos sin previo aviso». Que solo los que fueron sus compañeros del instituto armado ejercieron la violencia, a pesar de que uno de los guardias civiles fue derribado con un sillazo cuando entró en el colegio. Según el ex miembro del CNP, en realidad el guardia resbaló.

«Insultos normales»

«La gente lanzaba los insultos normales viendo lo que estaba pasando: hijos de puta, cabrones…»justificó el testigo abulense. . «¿Sabía que había una orden judicial que declaraba el referéndum ilegal y que ordenaba cerrar los colegios?», pregunta el fiscal. «Sí, lo sabía, y también sabía que el auto ordenaba hacerlo de forma pacífica», se revolvió el testigo.

«En ningún momento ningún guardia civil dijo nada ni preguntó ni se dirigió a nadie», insistió hasta la saciedad el expolicía nacional haciendo suyo otro de los mantras de las defensas: el de que las fuerzas de seguridad del Estado, a diferencia de los Mossos, en ningún caso intentaron parlamentar con la gente concentrada en los colegios para que les flaquearan el paso hacia las urnas y ya tenían órdenes de agredir a los congregados.

«Los guardias en ningún momento dijeron ni una palabra. Absolutamente nada. Empezaron a golpear a todo el que había en la parte exterior del colegio. Agredieron a la gente para poder llegar a la puerta. Mis tres hijos, que estaban fuera, fueron agredidos y dos de ellos resultaron heridos», resumió con todo lujo de detalles el exfuncionario del Cuerpo Nacional de Policía, que, orgulloso, dijo que él mismo se «auto designó» como miembro de la mesa cuando supo que no iban a llegar las notificaciones.