Rivera recurre a Arrimadas para asaltar la Moncloa

Albert Rivera e Inés Arrimadas, este sábado en el acto celebrado en la Plaza de la Villa, en Madrid / EP

La hasta ahora líder de la oposición en el Parlament de Cataluña se presentará a las generales como cabeza de lista por Barcelona

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Tras dos días de especulaciones y declaraciones confusas, Ciudadanos deshojó finalmente ayer la margarita. Inés Arrimadas, de 37 años y principal activo político de la formación liberal junto a su líder Albert Rivera, dará el salto a la política nacional después de siete años como diputada en el Parlament de Cataluña.

La confirmación se produjo durante un mitin en Madrid en el que la futura candidata a ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados -aún tiene que pasar un intrascendente proceso de primarias- compartió estrado con el presidente de la formación. La encargada del anuncio fue la propia Arrimadas, quien en los días previos había mantenido un estricto silencio. «Voy a dejarme la piel para que Albert Rivera sea el próximo presidente del gobierno de España», señaló tras postularse a la Cámara baja.

La controversia surgió el jueves, cuando el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, zanjó que Arrimadas permanecería en Cataluña, principal preocupación política de los liberales, dijo el número dos del partido. No ha sido así, y queda la incógnita de saber si Villegas se limitó a jugar al despiste o el aterrizaje de la dirigente naranja en Madrid se produce en contra de su criterio.

Pese a tener hasta ahora Cataluña y el desafío secesionista como principal cometido, Arrimadas ha ido adquiriendo una mayor presencia nacional desde que hace dos años se hizo cargo de la portavocía del partido. En las pasadas elecciones andaluzas, la futura diputada, jerezana de nacimiento y catalana de adopción, ocupó un lugar preeminente durante toda la campaña, casi al mismo nivel que el del propio candidato Juan Marín.

La jugada de Rivera presenta a priori varios puntos positivos para su candidatura. El primero de ellos es un carisma que pocos le discuten a Arrimadas, salvo dentro del independentismo. A ello se suman las simpatías que granjea entre el electorado antisoberanista. Éste será un factor clave en Cataluña, la segunda autonomía que más diputados aporta al Congreso, con 47. Un gran resultado en esta comunidad permitiría a Ciudadanos recuperar el terreno perdido en otras regiones como el País Vasco o Galicia, donde el partido no termina de arraigar.

El tirón electoral de la portavoz del partido podría resultar clave para el objetivo que se ha marcado en rojo el líder de Ciudadanos. Y este es lograr el 'sorpasso' por la derecha, el mismo que Unidos Podemos no logró propinar al PSOE en las pasadas generales. Los cálculos de Rivera pasan por superar al Partido Popular (PP) y obligar a Casado a apoyar su investidura para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Eso si negociar de forma directa con Vox. Un partido al que todas las encuestas otorgan representación parlamentaria y que debería enfrentarse también al dilema de echar o no al PSOE.

Ascenso vertiginoso

El ascenso político de Arrimadas ha sido vertiginoso y su peso dentro del partido se ha incrementado a idéntica velocidad. No en vano, es la única candidata liberal que ha conseguido imponerse en unas elecciones, las autonómicas catalanas de 2017.

Como líder de Ciudadanos en Cataluña ha ejercido de azote del independentismo, al que no ha dudado en enfrentarse en todos los ámbitos y lugares. Este sábado mismo lo hará en Waterloo, a donde viajará para manifestarse contra Carles Puigdemont en la mismísima puerta de su refugio belga.

El papel futuro de Arrimadas dependerá del resultado de Ciudadanos en los comicios de abril. De momento, se sabe que encabezará la lista por la circunscripción de Barcelona. Después podría entrar a formar parte del gobierno de una hipotética coalición de centro derecha, única posibilidad que valora Rivera al haber descartado de antemano cualquier acuerdo con los socialistas. De lidiar en la oposición, su cargo a todas luces sería el de portavoz parlamentaria, puesto que en la actualidad ejerce Juan Carlos Girauta.

Nadie duda de que sería la única capaz de plantar cara a Rivera en caso de disputas internas, si bien su relación hasta ahora ha sido la de dos colaboradores estrechos y la fidelidad de ella hacia su líder es absoluta?. «Es la mejor socia y aliada», dijo este sábado de ella el candidato a la Moncloa. También se da por descontado que sería Arrimadas la que asumiría las riendas de Ciudadanos en el caso, a día de hoy más que improbable, de que su actual presidente decidiera dar un paso al lado.

MÁS INFORMACIÓN